viernes, 24 de febrero de 2023

Qué me enseñaron mis series teenagers para conseguir trabajo

Pues muy poca cosa, la verdad, pero ya que estoy en esa vorágine de tirar de donde sea con tal de conseguir un trabajo "de lo mío"... ¿por qué no recurrir a las series que tanto me gustaban de adolescente? ¡En el amor, y en la guerra, y en la ausencia de ofertas laborales todo vale! Tirando de memoria, recuerdo (intensamente) que Felicity trabajaba en el Dean & Deluca, un sitio de cafés de estos de especialidad (la gente dice que son agua chirri, pero claro, esta es la gente que no se queja del café quemado que le ponen todos los días en Bar Paco so what can you do) y muffins y chocolatitos que flipas, pero eso a mí no me sirve de mucho. Yo a estos sitios, como el Tim Hortons en el que estoy escribiendo esto (la gente bromea con que los que estamos con el portátil estamos escribiendo la novela de nuestra vida, pues no, listo, estoy escribiendo un "post" en un "blog" sobre series de hace más de 20 años, so joke's on you, bueno no, más bien en mí), tan solo voy a escribir... o leer la nueva Fotogramas cuando sale. No me veo yo poniendo bien los cafés y, sobre todo, dando bien las vueltas. Las matemáticas es que ni con máquinas que te den el dinerito en la mano, yo necesito esas cajas negras donde la gente echa el dinero y la caja te da el cambio correcto, ¿las habéis visto? Son la salvación. Pero lo dicho, que no. Next.

Vamos con Dawson Crece (tan solo la mejor serie de la historia), pues a ver: Dawson ha sido director y dependiente de videoclub. Lo primero lo probé brevísimamente de pequeño... pero no, lo que me tiraba a mí era escribir los guiones. Sigo intentando hacer algo de eso. Vete tú a saber; si el universo se vuelve loco y los astros me sonríen y la tierra se abre en dos y se traga al 95% de guionistas de España y tienen que recurrir a mí... pues ¡podría ser! Cosas más locas se han visto (¿¿¿se han visto???). 

Lo de dependiente de videoclub pues está complicado por esa pequeña cosa de que YA NO EXISTEN. Soy un hombre superado por los tiempos. Como mi portero. Next.

Misma serie, diferente protagonista: Joey Potter. Trabajó de camarera en el Ice House, el baretillo-cafetería de las primeras temporadas de la serie. Se enfadaba mucho con los clientes y no estoy para más disgustos (además, lo de las vueltas y tal... y llevar bien los platos a las mesas, solo lo hice una vez en un Tattaglia que ha desaparecido y me salió regular). El uniforme no era feo, pero next!

Me pongo a pensar en Roswell, mi querida Dawson's Creek meets The X-Files, y otra vez insisten con lo de ser camarero. A ver, ¡que yo no valgo para eso! Es verdad que Liz se enfadaba menos con los clientes que Joey, pero no me veo llevando ese uniforme marciano (nunca mejor dicho), ni teniendo que sonreírle a los clientes, quizá el challenge más duro que me podría presentar la vida (una vez me echaron una bronca en Dublín por "no sonreír a los clientes cuando les ofreces su bombón gratis con el café" en un Butlers Chocolate en el que curré y al día siguiente dejé el trabajo, esta es mi "resiliencia").

Podría seguir tirando de series, pero con este tronquito me vale para llegar a las siguientes conclusiones: 1) Debes ser camarero; 2) Una opción laboral maja es la de ser camarero; y 3) Oye, Juan, ¿has probado a ser camarero?

Oh shit.

viernes, 17 de febrero de 2023

Whatever happened to being "just" a journalist?

Tan solo unas líneas para quejarme, en mi propio blog y ante mí mismo, de la ausencia de puestos de "periodista" o "redactor" en las webs de trabajo de todo el mundo. Desde las de siempre (Infojobs, Indeed, ¿sigue existiendo Monster?) hasta las más especializadas (LinkedIn, con la que sigo manteniendo una relación... compleja). Ahora las únicas ofertas laborales que hay (que ya son peculiares de por sí, ver prueba 1 y 2, con sus respectivos tirabuzones), o al menos las únicas ofertas que yo encuentro cuando busco son para "Copywriter" y "UX Writer" (User Experience) y "SEO" y "Community Manager" y "Técnico en comunicación y redes" y variaciones de esta chanfaina frita. Soy perfectamente consciente de que este mundo es distinto al que se me quedó cuando terminé la carrera y de que hay nuevos medios, usos y costumbres, pero... ¿¿qué ha pasado con los redactores, los periodistas que, hmmmm, no sé, se sacaron una carrera porque les gustaba lo de escribir e investigar para contarle cosas a la gente?? Creo que esta profesión sigue siendo necesaria, la realidad lo demuestra; pero la realidad también demuestra, de manera implacable, que ninguna empresa busca a gente que se dedique "solo" a esta profesión. Quieren que hagas esto y, además, tres o cuatro profesiones más... En fin, otro día haré una reflexión con datos y esas movidas.

-Ah, Juan, "otro día"... ¿¿no te gustaba tanto escribir e investigar?

-Sí, pero que me paguen, maestro.

-¿No deberías demostrar que es tu pasión y que se te da bien y usar esto para formar uno de estos "portfolios" que piden en algunos sitios pero que luego no te consiguen ningún trabajo? ¿Eh, Juan? ¿EH?

-Mira, me voy a colgar de un puente como los muchachos de Historias del Kronen.

-Pero no te vas a tirar, ¿no?

TO BE CONTINUED.

jueves, 9 de febrero de 2023

Rutas para caminar por Madrid

El otro día iba andando por la calle (no muy lejos del cementerio de La Almudena, glups) y me encontré en mitad de la calle con un panel que decía algo así como “WAP” y salía un muñeco caminante, tuve que fijarme bastante porque el panel estaba guarro como él solo, pero sí, era una movida de rutas para que la gente camine por la ciudad… Say what?? A ver, que yo volví a Madrid el año pasado y no sé de qué va la vaina. Entre eso y que el logo es horrible (una especie de secuela de El ciempiés humano con viandantes unidos los unos a los otros sin solución de continuidad, ¡¡puaj!!)…

… pues andaba yo, valga la redundancia, algo desubicado. Resulta que WAP es el acrónimo de “Walking People” (worst acrónimo ever) y que aquí hemos llamado “Gente que camina” (que tampoco te creas que es la bomba…). Esto es un proyecto europeo en el que participamos, junto a Florencia (Italia), Dresde (Alemania) y Nova Görica (que debe ser un sitio bellísimo de Eslovenia), para promover la actividad física.

Son 120 kilómetros de paseos distribuidos en 22 rutas; 2 en el centro (Parque de Roma-Madrid Río Casa de Campo y Plaza Castilla-Parque Tierno Galván), 19 en los distritos periféricos y una ruta temática del Camino de Santiago… que no es salir con la rebequita y llegar con los pies sangrando a Compostela, sino un recorrido de unos 20 kilómetros por Madrid compuesto de cuatro tramos distintos (podéis ver el recorrido aquí Ver recorrido).

En los paneles y señales que hay distribuidos por las rutas (adhesivos colocados sobre papeleras o farolas para minimizar el coste y el impacto ambiental) se incluye un plano, la información esencial del recorrido y tablas de velocidad y consumos calóricos. Os soy sincero, no he hecho todavía ninguna de las rutas, pero a lo mejor me animo y me integro, definitivamente, en mi demográfico: los señores mayores que se dedican a dar paseos. Debajo os hago un corta-pega letal tan solo para recordarme a mí mismo donde tengo los mapitas con las rutas. ¡A caminar, WAP People (arght)!

Ubicación del panel informativo de las rutas céntricas:

Relación de las rutas periféricas y su inicio, señalizado con el panel informativo:

lunes, 30 de enero de 2023

No matarás al vecino (en serio, Juan, contente)

(hace poco hablé de la carrera de Tom Hanks con Mat en SCANNERS y qué menos que usar su peli "vecinal" para este post en el que intento frenar mis ganas de rebanarle el pescuezo a mis vecinos)

Una de las cosas que más me inquietan en la vida es saber qué vecinos me tocarán en mi próximo piso (que deberé encontrar en NANOSEGUNDOS porque así lo hemos decidido en sociedad). No digo que también me inquiete saber quién será mi próximo portero porque, a Dios pongo por testigo ("oiga, que yo no quiero testificar ahí de nada, estaba a mi Creación, a mis cosas..."), que no volveré a vivir en un piso con portero. Y menos con uno tan sospechoso como este, que parece que lo ha dejado ahí puesto el Ayuntamiento; yo a veces bromeo con Loida que este tío es parte del edificio, está formado de yeso y cemento, se integra en sus paredes por las noches, se mueve por los conductos del aire, es parte indisoluble de este bloque de hormigón y asco. ¡Señor, pero cierre al menos el visillo ese que se ve todo el salón de su casa, ahí con su mujer comiendo las lentejas! No, en serio, este tío nunca se queda en la portería, debe tener lo contrario a la agorafobia, es como el polo opuesto de Sigourney Weaver en Copycat, este tío ODIA los espacios cerrados... pero monstruo, breaking news: es que eres PORTERO. And porteros will be in las PORTERÍAS. Yo solo le digo una cosa (... desde, eeemmm, este blog que nunca leerá): o te quedas en la portería o te quedas fuera junto al ficus, pero no te quedes en el salón de tu casa y entreabras el visillo para, desde el hule donde tienes la barra de pan, observar quién entra y quién sale... que te estás poniendo un poquito Anthony Perkins...

(en serio, Juan, esto no es sano, ¿cuánto tiempo le dedicas cada día en este señor?)

... Volvamos a los vecinos, esa moneda al aire. Qué pena no poder hacer un casting para elegirlos, o bien un estudio con cámaras ocultas (y sonómetro, muy importante el sonómetro) de los que ya viven arriba, abajo y a los lados para ver cómo está el patio... pero ante la ausencia de mediciones fiables, o un TripAdvisor de vecinos o algo (¡que lo inventen, esto sí es necesario y no el spork!), lo que nos queda es coger un rosario y rezar muy fuerte. Estos son mis ruegos cross my heart and hope to die: para empezar, estaría muy bien unos vecinos de arriba que no montaran un Jumanji cada semana, arrastrando muebles, corriendo los 100 metros valla, zapateando como en una junta general de bailaores flamencos... y, en caso de hacerlo, en caso de no poder aguantarse las ganas de MONTAR UN PUTO ESCÁNDALO EN NUESTRO TECHO CADA DOS POR TRES, que no sean tan maleducados de cerrarme la puerta en la cara la quinta vez que suba a hablar con ellos para que dejen de hacer ruido. Esto, for starters, sería fantástico. Pero seguimos para bingo.

Otra cosa de ensueño sería que los vecinos de al lado, en caso de enfrentar su salón al nuestro y separarlo tan solo por una endeble pared hecha de papel cebolla, se dedicaran a ver películas de explosiones con el volumen bajito. O que vieran otras películas que no fueran solo de explosiones. O que se metieran su pantalla plana por el culo. Una de estas opciones, la que quieran, free will! Y ya una cosa que sería para tirar cohetes sería que cuando llegaran del trabajo no se pusieran a hablar al teléfono como papagayos contándole su día a quién coño se lo cuenten a grito pelao... ¡Oiga, que el teléfono ya lleva el sonido al otro lado, es un invento mágico, no necesita de sus hipogritos huracanados!

Y, bueno, no sé, que nos toque gente educada. Ya está. Es shimple, que diría Mourinho. Gente que si le dices "es que hacéis un ruido que flipas, please chill" pues vayan y se corten un poco y te ayuden a eso de la convivencia. No, ahora en serio, ¿sabéis alguna forma guay, retorcida y puramente psicópata para putear a nuestros vecinos antes de irnos de aquí?

IT'S PAYBACK TIME.

No, no haremos nada.

O... ¿sí?

No, no debemos.

Pero, ¿y si...?

Que no, tío, olvídate.

¿Una tarántula en el buzón?

Operación compleja.

¿Pescado podrido en su puerta?

Te llegaría el olor también a ti, palurdo.

¿Ves? No se puede planear nada guay contigo.

¡Fui yo el que propuso lo de contratar a un actor que se hiciera pasar por policía para amenazarles con pasar la noche en el calabozo!

Has visto muchas películas.

Eso sí. ¿Has visto la de Harrison Ford y un perro?

No. ¿Mola?

Está guay.

Gracias, amigo.

No, gracias a ti.

martes, 24 de enero de 2023

¿Cuál es la oficina buena?


Durante años mantuve casi el mantra personal de que The Office, la buena de verdad, era la inglesa. Que sí, que la americana muy bien, pero que la calidad de la original... buah, aquello era una cosa imposible de igualar. Pero luego ocurrió una cosa, y es que pude ver por fin del tirón todos los episodios de la versión americana. Y claro, hay consecuencias. Para empezar, mi mantra ha desaparecido. No me mojo. Ahora, cuando me preguntan (cosa que no hace nadie) solo puedo decir que las dos son muy buenas. Una es más cínica y original, la otra es más achuchable y redonda. Una es capturar el rayo en la botella, la otra es el rayo es sucesivos tetra-bricks, durante años. En fin, que es bueno amar las dos versiones, para qué ponerle puertas al mar. Es más, yo abriría una tercera vía: también está muy bien, y es hasta necesario, rendirle culto a Office Space, una película que ya anticipó que en los trabajos de oficina se reúnen todas, o buena parte de, las miserias de la raza humana.

lunes, 16 de enero de 2023

30 días para mudarte: El inquilino desnudito y sin derechos

Pensando en la mudanza que tendré que hacer sí o sí en cuestión de unos meses, he llegado a una conclusión: 30 días son muy pocos para todo lo que tiene que hacer el inquilino (en este caso el inquilino soy yo; un señor talludito que no es estudiante y que no quiere un piso "para unos meses" sino para un año como mínimo... no me refiero a este inquilino). A ver, no es que no dé tiempo a avisar al casero, buscar otro piso y hacer una mudanza. Esto, en cuatro semanas, aunque sea con trabajos y otras movidas de la vida, da tiempo. Lo que pretendo decir, y no estoy diciendo, es que contar con solo 30 días para elegir tu nueva casa es un periodo MISERABLE para elegir bien; todo lo que puedes hacer es el petate y rezar porque el sitio que pilles te salga bueno. ¿Qué propongo yo? Pues muy sencillo, darle al inquilino más tiempo para decidir debidamente.

Imaginemos que mi contrato de un año en mi actual piso vence el 1 de abril. Vale, pues según la ley, le tengo que decir a mi casero el 1 de marzo que me piro, vampiro (la ley exige que se indique "vampiro" al final). Pero hete aquí (E.T. here) que si me pongo a buscar piso desde el día 4 de marzo, por ejemplo, y encuentro un pisazo brutal el 6 de marzo... ¿sabéis qué me va a decir el casero del nuevo pisazo brutal? QUE ENTRE YA AL PISO PORQUE ESTAMOS A PRINCIPIO DE MES Y NO PUEDE TENER EL PISO VACÍO UN MES. Pero amigo, soy totalmente de fiar y tengo nóminas y me hago el estudio genético que seguro necesitas... Que no, que no me puede "guardar" el piso, que tiene a 60 señores dispuestos a entrar esa misma tarde. ¿Es entendible la postura del casero del nuevo pisazo brutal? Yo creo que sí, si puede cobrar el alquiler de ese mismo mes, ¿por qué va a dejar de cobrarlo, tan solo por mi cara bonita?

Así pues, estamos a 6 de marzo, he encontrado un nuevo pisazo brutal... y tengo que renunciar a él porque no voy a pagar un mes de alquiler en un piso en el que no voy a vivir hasta dentro de un mes. ¿Sabéis cuántos caseros de pisos aplican la política de "no te lo puedo guardar un mes porque lo puedo llenar esta misma noche"? El 99% de los caseros. Lo que sí puede hacer un casero es guardarte el piso 3 o 4 días. Si veo el piso el martes 28 de marzo y me mola, y yo le molo al casero, y mis 3.000 referencias, informes policiales y lecturas del tarot le molan al casero, pues lo lógico es que me guarde el piso hasta el 1 de abril. Si el casero me dijera: "Tienes que empezar el contrato de alquiler desde mañana mismo, miércoles 29 de marzo porque no puedo perder ni dos días de alquiler" pues tu casero sería un psicópata de tomo y lomo. Ya te está dando pistas ahí de que la lavadora no te la va a arreglar, parece.

Vale, entonces estamos en que, para no perder pasta pagando dos alquileres simultáneos, lo más razonable parece ser empezar a buscar sobre el 15-20 de marzo (bueno, el 15 no, que el casero te saldrá con que ese medio mes que queda hay que pagarlo si quieres el piso). ¿Sabes el frenesí que es, más que amor frenesí, cuando tienes 10 días para encontrar piso, mudarte, dar de baja contratos y patatín y patatán? Un infierno emocional. Así que, volviendo a la última frase de mi primer párrafo: ¿Qué propongo yo? Pues muy sencillo, darle al inquilino más tiempo para decidir debidamente. ¿No estaría guay, para los inquilinos del mundo (o, al menos, los de Madrid) contar con, por ejemplo, 60 días para organizarte tu nueva vida?

Poner en marcha, el Ayuntamiento de Madrid, la Comunidad, el Docamar de Quintana o la Sociedad de la Petanca de Moratalaz, quien sea, una ley que permita a los inquilinos contar con un periodo de tiempo razonable para encontrar una nueva vivienda. Porque el tiempo con el que contamos, 10-15 días en realidad, es una cosa lamentable y que debe atentar contra algún derecho, no sé cuál porque yo de leyes solo lo que veo en The Good Fight y ahí hay casos muy locos. ¿Por qué es ciencia-ficción que si voy a dejar mi piso el 1 abril no le puede anunciar hoy mismo a mi casero que ya puede ir buscando reemplazo para tal fecha mientras yo me busco otro piso por mi cuenta? ¡Ambos ganamos! Mi casero cuenta con tiempo de sobra para escrutar a todos los candidatos a nuevos inquilinos y yo contaría con tiempo de sobra para ver todos los pisos que me dé la gana y saber que, si lo encuentro mañana mismo, no tengo por qué mudarme a la carrera; todo lo contrario, puedo relajarme y hasta celebrarlo sabiendo que en unos meses tengo nuevo piso guardadito.

Para esto, claro, habría que hacer entender a los caseros que "este señor que dice que viene en dos meses aquí, realmente va a venir aquí en dos meses" (¡la ley que propongo me obligaría a palmar el dinero de la reserva si finalmente me rajo!"). Habría que implementar nuevos filtros en webs como Idealista o... sinceramente, en Idealista (porque fotocasa y las otras tienen un diseño que es como para pegarte un tiro), como "piso disponible desde" (para caseros que desean encontrar inquilino con tiempo) o "busco piso a partir de" (para inquilinos que desean asegurarse un piso sin agobios). Medidas como prorrogar el tope al precio del alquiler están muy bien, pero a mí lo que me urge es lo otro. De qué me sirve que no me puedan subir el precio del alquiler si no puedo mudarme a un piso que yo elija, sino a uno al que me vea exigido a irme. ¡No me van a subir el precio de cuchitril en varios meses, prohibido por ley, maravilloso, pero yo no quería vivir en El Cuchitril de Joe! Please send help*.

* no, en serio, si sabéis de alguna cosa parecida a la que planteo en el post, no dudéis en dejarme un comentario aquí o por Twitter (@jrdelrosal), ¡toda ayuda es bienvenida pérez!

lunes, 9 de enero de 2023

Rehén del principio de rehén

La película Hostage, una de 2005 con Bruce Willis de esforzado negociador (uno de estos de las pelis americanas que van super-cool a hablar con los secuestradores a ver si quieren un helicóptero o una pizza para relajar o qué), me pareció un poco plomiza cuando la vi hace ya más de 15 años... y me ha parecido plomiza, pero plomo duro, hace unos días cuando intenté volver a verla (palabra clave: "intenté"). En cualquier caso, sus títulos de crédito me parecen fabulosos. Tienen un rollito Sin City muy claro, pero al César what belongs to the Caesar: son la leche. Aplausos para su creador, Laurent Brett. Os dejo debajo el inicio de Secuestro (que es como se llamó en España la peli), y este link a una web muy guay donde analizan opening credits.

lunes, 2 de enero de 2023

Mis 10 propósitos (reales, really) para 2023

Este año sí que sí, este año me voy a proponer cosas que pueda cumplir y que no deseche (¡como aquellas cámaras de plastiquete y cartón que revelabas y a la basura!) a los pocos meses. He aquí mi lista de propósitos personales, terrenales, a pie de calle, para 2023:

1/ Comprarme otras zapatillas de andar por casa porque las que tengo acumulan tal cantidad de mierda que es como si llevara dos suelas de detritus bajo mis pies. ¿Cuándo aparecerá un topillo de entre la mugre para quitarse el bombín y decirme "¡buenos días!" (en mi fantasía-pesadilla, los topos llevan bombín)? En serio, no son tan caras.

2/ A lo mejor sería bueno dejar de ponerte la bata de Loida para andar por casa, o esa sudadera asquerosa-so mamona que ya tiene sus heridas de guerra. No es tanto comprarme ropa como averiguar cuál es la "ropa para estar por casa que no es pijama pero tampoco es para salir". No, en serio, ¿cómo se llama la ropa "nadie te va a ver, pero eso no es excusa para ir como un pordiosero"? Esa es la que necesito. Y, una vez la tenga, ponérmela. Como si fuera a salir, pero sabiendo que no vas a salir ni al rellano a dejar la basura para que la recoja el cenutrio del portero.

3/ Odiar menos a mi portero (no puedo prometer nada)

4/ Dejar de tuitear tanto. A fin de cuentas, nadie te lee. Como dijo Steve Zahn en Tienes un e-m@il, para mí internet es tan solo una forma más de ser ignorado. Aunque, según esta lógica, ¿no debería también dejar de escribir posts y newsletters?

5/ No hacerme preguntas que no quiera contestar (¡controla tu discurso, muchacho!)

6/ Esforzarme un poquito más en el gimnasio. Sí, a ver, me apunté a uno estupendo porque me estaba destrozando el pie izquierdo (muchos años corriendo con una pisada loca, pronadora e inhumana) y la verdad es que me he creado el hábito de ir... pero a este hábito le he añadido otro: el de ir solo a cumplir el expediente. Veinte minutitos dando pedales aquí, diez minutitos de remo allá, otros diez en maracuyá y adiós buenas tardes. Esto es muy mío, hacer lo mínimo, lo justito para el cinco. ¿No sería mejor sudar la camiseta, literalmente?

7/ Sumando las "resolutions" 2 y 6, podemos observar cómo las arañas de mi comportamiento están tejiendo un patrón evidente: nunca me esfuerzo en las cosas que no me importan. Sería interesante, aunque solo fuera como experimento, ver qué resultados obtengo esforzándome, poniendo empeño e interés, en todo aquello que no me importa una mierda (no voy al gimnasio a estar mazao, precisamente, únicamente voy para no tener un desnudo muy feo... debo ponerle algún contrapeso a las cantidades industriales de comida que ingiero).

8/ Comer como una persona racional. No puede ser que te comas cuatro donuts fondant de una sentada. A ver, sí puede ser porque HA SIDO, pero el sentido común nos indica que estos excesos no están bien. Tampoco diría que están "mal" (ese chocholate fondant, qué gozoso, qué soberbio), pero estos despliegues de estómago, estas demostraciones de que un demonio del hambre preside mi vida, no son necesarias. Debo prescindir de ellas. Así pues, encontrar un equilibrio en las cosas, cantidades y frecuencias (con las) que como sería, sin duda, un aporte muy bienvenido en mi vida. El equilibrio, en general, el ordem e progresso, sería un fichajazo en mi vida.

9/ No mudarme más veces. Este va a ser imposible de cumplir ante los zapateados, fallas de Valencia y traslados de muebles que hacen los vecinos de arriba semana sí, semana también. Debemos escapar del ruido como Ray Liotta debía escapar de Absolom. Nos tocará mudanza. Así que, no sé, podemos transformar este propósito en "elige tu nuevo piso con más tino".

10/ Si acabas trabajando de lo que no quieres trabajar porque no te sale trabajo de lo que quieres trabajar ahí va un consejo, chico: AGUANTA. No puede ser que hagas tantas pruebas, cursos de formación y entrevistas. Hay un límite para el ser humano. Y lo has alcanzado. ¿Odias lo que vas a hacer? Ok, pero como le dijo Rachel a Chandler en una cena de acción de gracias con respecto al canal de deportes: "Tú déjatelo puesto, de fondo, solo para que te llegue algo". Deja tu trabajo odioso de fondo, por probar.

Hay más cosas que me gustaría que pasaran este año, pero quizá de forma mágica, por osmosis, sin ningún tipo de voluntad por mi parte, así que supongo que esto sería como mi carta a los Reyes: Por ejemplo, estaría muy bien terminar los libros que empiezo. Está bien lo de picotear entre una lectura y otra, ese zapping literario que te permite cambiar de tramas y personajes dependiendo del viento que te dé ese día, pero el que mucho aprieta, poco abarca. Imagínate que por fin has triunfado en la vida y te hacen una entrevista y te preguntan por el último libro que has leído, ¡no podrías contestar "un cachito de este, una miajita del otro"! ¡La sociedad no está preparada! (aunque confieso que lo de leer solo primeros capítulos estaba bastante guay).

Otra cosa molt bona sería no ser mecido como una hoja ante los embates del destino o, en cristiano, no dejar que mi ánimo dependa de las cosas que no puedo controlar. Por ejemplo: "¡Oh, no, qué mal día he tenido hoy en el trabajo que no me gusta, mi vida es miserable!"... bueno, a ver, muchacho, en tu vida hay cosas guays como... eeeeemmm... sí, hombre, esa cosa de... vaya, esto está resultando más complicado de--- ah, sí, ya sé, estás viendo Bosch en Prime Video como si no hubiera un mañana, ¿acaso no es guay cenar calentito, en un sofá cómodo y poder pasar una y hasta dos horas del tirón viendo una serie que te gusta? Sí, sí, muy guay. A ver, el truco es buscar razones un poco más de peso para reafirmarme en la idea de que mi vida no es buena o mala por cómo me vaya un día, una semana o un mes en concreto; y la verdad es que sí las tengo pero me da vergüenza reconocerlas porque eso sería explorar demasiado mi corazón y no somos cirujanos cardiovasculares, are we?

"Ah, pues si no nos cuentas las cositas, ¿para qué venimos a este blog?". Oiga, no sé, a lo mejor un propósito de año nuevo para usted debería ser no meterse en blogs que no dan lo que prometen. How about that?

11/ Dar lo que promete este blog (era por poner un final divertido, en realidad jamás prometí nada, ¡nunca ocurrió y no puedes demostrarlo!)

martes, 27 de diciembre de 2022

Ventajas (definitivas) de las comilonas de Navidad

¿No das saltos de alegría con la yinkana (dice la RAE que se escribe así por mucho que a Juan le dé rabia) navideña de ir a una casa tras otra a esas cenas de Nochebuena, comidas de Navidad, roscón con chocolate en Reyes y toda la pesca Pascua? ¡No preocuparse, dientes, que es lo que les---! He aquí una lista de ventajas (que he ido elaborando yo mentalmente cada vez que he ido a un hogar ajeno) con las que podréis encarar estas comidas (quizá ya para el próximo año) de forma absolutamente positiva:

-Comes gratis: Esto, de pequeño, se te escapaba absolutamente; pero a día de hoy, talluditos que somos todos, creo que es un PRO pero muy pro (de profesional). Yo, por ejemplo, no compro comida desde el 23 de diciembre. Hechos, no palabras.

-Puedes robar comida: Extensión del punto 1. En estas cenas y reuniones navideñas hay comida para parar un tren y como todos acaban llenos como un tonel, no está de más dejar caer un "oye, pues si esto os sobra me llevo un tupper" (ya me puede decir la RAE misa que se escribe "táper", hay límites que no puedo sobrepasar). Es aconsejable, eso sí, vender tu intención de ROBAR COMIDA con unas flores al cocinero: "oye, esto me ha encantado, está de RE-CHUPPETTE (así como dándole un aire francés y culinario al término), ¿me puedo llevar a casa un poquito de lo que ha sobrado". Y la generosidad navideña hará el resto: "¡sí, claro, te preparo un tupper!". Es imprescindible la palabra "oye", que funciona muy bien. Interpela, pero desde la confianza.

-Cotilleas casas ajenas: Yo siempre escaneo a tope su colección de libros, DVD's (en caso de haberlos, cada vez más en desuso esta balda del salón), decoración navideña (muy superior siempre a la mía, hechos no palabras) y sus muebles. Me gusta hacer fichajes para mi propia casa. Que no tendré nunca. En cualquier caso, que te inviten a una casa ajena te da todo el derecho a cotillear como a un tertuliano de Sálvame, ¡no la desaproveches, muchacho, finge ganas de ir al excusado solo para ver cómo lo tienen!

-(Re)descubres viejas glorias en el Telepasión: No sé si recordáis la serie Sigue Soñando, que al principio se veía a un bebé frente al televisor y cómo ese bebesito iba creciendo hasta convertirse en el prota de la serie siempre frente al televisor... Bueno, pues ahí tenéis mi infancia, right there. Así que yo me veía los telepasiones todos los años, eso de juntar a todos los presentadores de TVE y ponerlos a hacer playbacks me parecía fascinante, un puntito demencial, siempre aprovechable. Ahora los adultos hablan de sus cosas de adultos, pero yo me llevo las gafas para entrever, apartando gambas y bloqueando sonido ambiente, qué nuevos teatrillos han montado en TVE (porque en Navidad se pone La 1, que no te den sucedáneos). Debo confesar que el otro día, quitando a la Obregón, no conocía ni al Tato. Quizá deba verlo properly, sin turrones ni peladillas de por medio. Debo decir en mi defensa que todas esas caras desconocidas a mí no me suenan porque he vivido casi una década en Irlanda, no es solo que sea ya un viejo. Hechos, no palabras.

-Observas otra forma de hacer las cosas: Entendiendo que estas casas son hogares a los que vas 2-3 veces al año como mucho... por lo tanto, no sabes exactamente cómo hacen las cosas allí. Por ejemplo, ¿dónde guardan el abridor para esa cerveza que solo quieres beber tú ignorando al resto de la mesa y su aceptada etiqueta social de TODOS BEBEMOS VINO PORQUE ES GUAY BEBER VINO? O, no sé, ¿qué tipo de queso ponen ellos con el membrillo? ¿Es verdad que en las casas de los otros es posible ver cómo ponen manteles, servilletas y cubertería de puro lujo al contrario que "lo más barato del Lidl" como haces en tu hogar? (Hechos, no palabras). O cosas más de andar por casa, ¿dónde dejan los abrigos cuando el perchero está lleno? ¿Cómo llevan la separación de basuras? ¿Cuelgan toda clase de mierdas en el frigorífico o lo tienen limpito? ¿Te reciben al llegar con un fondo musical de jazz guay en lugar de los hits de Taylor Swift, Selena Gomez y Carly Rae Jepsen como haces en tu casa, Juan (hechísimos, no palabras)? ¡Feliz Navidad!

lunes, 19 de diciembre de 2022

¿Mataron los Twinkies a Harvey Milk? y otros mitos del pastelito americano supremo

Qué duros debieron ser aquellos ocho meses, desde finales de noviembre de 2012 hasta mediados de julio de 2013, cuando no se podían encontrar Twinkies en las estanterías de los supermercados de Estados Unidos. Ocho meses en los que este bizochito relleno de puro placer cremoso, similar a nuestro Círculo Rojo, tuvo que lidiar con problemillas de bancarrota por parte de Hostess Brands, la marca que produce en (esponjosa) masa los Twinkies desde 1930. El norteamericano medio andaba desesperaíto perdío, ¡hasta le montaban exposiciones artísticas al bollo rezando para que no desapareciera! Me pregunto si se produciría un mercado de estraperlo por aquel entonces, con gente importando los pastelitos desde Canadá (Bimbo los produce allí en sus hornos de Montreal) o desde México (donde los produce Marinela bajo el nombre de Submarinos). Y es que los Twinkies, suerte de soletillas rellenas de la pasta más industrial, calórica y adictiva que puedas imaginar, llevan años satisfaciendo la necesidad (humana, innegable) de meterse un bollito rico entre pecho y espalda de millones de americanos. Pero… ¿de qué planeta vinieron estos submarinos dulces y cósmicos?

Estos “bizcochitos dorados con crema de vainilla” nacieron en Schiller Park, en el condado de Cook, Illinois, y fueron creados por James Alexander Dewar, un pastelero canadiense de la Continental Baking Company al que le daba cosa ver paradas las maquinas con las que rellenaban pastelitos de fresa cuando las fresas ya no estaban en temporada. El bueno de James pensó que podían rellenar los pastelitos con crema de banana y decidió bautizar a su creación como “Twinkie” tras ver un anuncio en Sant Louis de unos zapatos llamados Twinkle Toe Shoes (menos mal que no decidió llamarlos “zapatos”). Como durante la Segunda Guerra Mundial había racionamiento de comida (entre ella, la banana), a Continental Baking Company se le ocurrió cambiar el relleno de banana por crema de vainilla y… ¡pum! Magia. El cambio gustó tanto que la vainilla se asentó como la receta más tradicional y conocida de los Twinkies, dejando al plátano como un guiño nostálgico que apenas volvió en 2007 con motivo de una promoción de un par de años antes relacionada con el King Kong de Peter Jackson. 

A día de hoy, las 130 calorías de cada Twinkie (que, dependiendo de la versión, duran entre 25-45 días sin ponerse malos gracias a la ausencia de lácteos en su receta) se desglosan en: harina de trigo, azúcar, sirope de maíz alto en fructosa, agua, niacina, huevos y aceite vegetal. Existen, lógicamente, distintas variedades del bollito: con relleno de crema de calabaza o algodón de azúcar o con bizcocho de chocolate y menta, o la salvaje variedad (¿casera?) de Twinkies fritos (literalmente, rebozar un Twinkie y freírlo en aceite bien caliente), y hasta las tartas y cupcakes de Twinkies. Una curiosa y atrevida nueva versión de los Twinkies, con una crema azul fantasmagórica, fue lanzada al mercado con motivo del estreno de la all-girls Cazafantasmas. Ya cuando se estrenó la película original en1984 salió a la venta una edición especial con relleno verde-lima, un poco como los mocos espectrales en los que embadurnan a Bill Murray... ¡pero también salían en la propia película! Recordemos que Egon (el añorado Harold Ramis) usaba uno de estos pastelitos para representar el nivel de energía psicoquinética en Nueva York

Su presencia en la cultura pop es manifiesta: anuncios, exposiciones de arte, cómics, productos derivados para niños... y, por supuesto, cine y televisión. En Jungla de Cristal vemos que el sargento Al Powell (nuestro querido Carl Winslow de Cosas de casa) es un policía que se pirra por los Twinkies y no los dónuts, en la secuela de Ghost Rider (donde Nicolas Cage infunde aún más miedo cuando es él mismo que cuando es una calavera en llamas) vemos cómo los Twinkies no se deterioran con el paso del tiempo… haciéndose eco de la mala fama del producto a cuenta de que no tiene un solo ingrediente natural; algo en lo que inciden en Padre de familia, donde se ponen a salvo del fin del mundo en una fábrica de Twinkies (por esa creencia popular de que “nunca” se ponen malos). Nuestros queridos pastelitos aparecen en El Gigante de Hierro, Los Simpson, Disturbia (Shia LaBeouf se aburre tanto con su arresto domiciliario que se pone a hacer torres de Twinkies que une con pegamento), Algo para recordar, Zombieland (Woody Harrelson busca incansablemente el último Twinkie en un mundo infectado de muertos vivientes), Grease o Wall-E. Además, el cómico Weird Al Yankovic (cuyo biopic protagonizado por Daniel Radcliffe se ha estrenado recientemente) creó un perrito caliente que exploraba los límites de las papilas gustativas al usar un Twinkie partido por la mitad para sujetar la salchicha.

La revista Time la nombró la cómica basura más icónica en 2012, cuando Hostness anunció su cierre. Apollo Global Management y Metropoulos and Co sacaron a los bollitos del limbo en marzo de 2013 y volvieron a ponerlos en los estantes de los supermercados, junto con esos galones de leche y cajas demenciales de cereales, el 15 de julio de 2013 (grave error no hacer coincidir su regreso con el día de la independencia americana…). A día de hoy, Hostness ha recuperado la marca y produce más de un millón de Twinkies al día y 400 millones al año; a mí me parecen cantidades groseras pero, finalmente, consecuentes con un dulce donde el exceso es la norma. Los políticos, amigos también ellos del exceso cuando se trata de arañar votos, le han tendido la mano sin ambages a nuestros bollitos. Tomemos el caso de Bill Clinton, el ex-presidente de Estados Unidos, que junto a un grupo de representantes eligieron en 1999 al Twinkie como uno de los productos merecedores de ser introducido en una cápsula del tiempo. ¿Sus méritos? Ser, simple y llanamente, un “objeto de inacabable simbolismo americano”. Pero la unión más delirante de Twinkie con “lo popular” tiene que ser, a la fuerza, la que se estableció entre el bizcochito y el mundo de la abogacía, estamos hablando de “la defensa Twinkie” (dejad que salte a otro párrafo justo después de apretarme un Twinkie… oh, sí… oh, cremoso…). 

La “Twinkie Defense” es un término acuñado por la prensa en el caso de Dan White y los asesinatos en San Francisco de los políticos Harvey Milk y George Moscone. El abogado de Dan White alegó en defensa de su cliente que los asesinatos que había cometido se debían a una “reducida capacidad mental” como resultado de una depresión (depresión evidente, entre otras cosas, al haber pasado su cliente de una dieta sana a una formada por Twinkies y otros productos azucarados). Se extendió el rumor de que el abogado culpaba directamente a los Twinkies de las acciones de su defendido… con lo que podemos constatar que en 1978 también corrían como la pólvora las fake news y los clickbaits. Si hacemos caso de las informaciones que recuerdan el caso, veremos que el abogado de Dan White ni siquiera mencionó la marca “Twinkie”, sino que lo dijo un testigo de pasada, y que en absoluto basaba toda su defensa en que “los bollitos le volvieron loco”. En la (estimable) comedia romántica La verdad sobre gatos y perros se hace una referencia a la “defensa Twinkie” en uno de sus diálogos.

Algo igual de llamativo (y, desde luego, mucho menos grave) es el caso de Judd Slivka en 1988. Este adolescente de Livingston, Nueva Jersey, montó una campaña que ríete tú de la de Alf para recuperar su programa de polka favorito en la tele, cuando se enteró de que iban a “matar” a Twinkie The Kid, la mascota de los Twinkie (un Twinkie con traje de cowboy… tampoco es que se rompieran la cabeza). El chaval envió una carta con 135 firmas de amigos, familiares y hasta el director de su colegio amenazando con dejar de comer los bollitos si no le perdonaban la vida a Twinkie The Kid. Dicho y hecho, la mascota “resucitó” en 1990 y es probable que Judd Slivka sea hoy en día un entrañable señor con sobrepeso y venas obstruidas de tanto comer Twinkies. ¡Bien está lo que bien acaba, Judd! Mirad, sanos no son, pero son parte de nuestra vida (especialmente de la de los yanquis) y de algo hay que morir; quizá en un mundo lleno de peligros, los Twinkies sean el más esponjoso y dulce de los venenos. ¡Oh, Twinkies, Oh, grandes!

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