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miércoles, 5 de julio de 2023

No puedo no hacerlo

     (Me. In about five years)

Hace unos meses me dediqué a escribir una newsletter a la semana en plan "countdown to my dream job", cada entrada iba a ser un recuento de los acontecimientos que, esos siete últimos días, me habían puesto un poquito más cerca de, valga la redundancia, mi puesto soñado. Las semanas pasaron y... bueno, digamos que salgo a deber en lo que a puestos soñados se refiere. No lo conseguí, me enfurruñé y cerré mis epístolas semanales (recopiladas aquí) anunciando un cambio de proceder, algo así como una (mini) declaración de intenciones desde aquel momento: se acabó buscar el sueño, ahora busquemos la pasta. Pero... ¿sabes qué? Que no puedo no hacer lo que me pide el cuerpo: podcasts, posts, libros que nunca verán la luz. 

Hace poco hablé con un dibujante que trabaja en una tienda de cómics, me dijo que seguía dibujando en sus ratos libres, que no le compensa económicamente y que, además, le quita mucho tiempo, pero... "no puedo no hacerlo". Lo que nos tira es lo que nos tira. Y qué le vamos hacer. A lo mejor no me puedo ganar la vida con esto (all signs point to that, que diría la Bola 8), pero al menos seré honesto conmigo mismo. Voy a seguir haciendo lo que me gusta. Porque no puedo no hacerlo.

Y, en serio, hacedme un llamado. Radios, teles, mercado de Orcasitas que quieres empezar un podcast... just give me a call. 

XoXo

martes, 21 de marzo de 2023

10 cosas que he aprendido buscando piso

Buscar piso blá blá blá introducción pesada del post antes de leer lo que de verdad nos interesa blá blá blá y como me tengo que mudar pues blá blá blá y estas son las 10 cosas que he aprendido:

1/ Nadie tiene objetos: me refiero a libros, pelis, discos... whatever happened to owning stuff? Los dueños y los inquilinos de las casas viven en una austeridad más propia del limbo que del ahorro. Ok, gástatelo todo en plataformas y conciertos de Viña Rock de esos, pero, ¿ni siquiera una pilita de libros aquí en el salón para decorar? Not even a fucking Funko? 

2/ O muchos muebles o solo la estantería Bily del IKEA: O te ofertan un piso amueblado y para entrar a vivir o lo único que tiene cosas es la cocina y el resto es un auténtico solar. ¿Por qué este todo o nada? ¿Tanto cuesta apañar un sofá y un mueblecito para la tele antes de anunciar el piso? I mean...

3/ Idealista es lo único que vale: En serio, olvídate de Fotocasa y sucedáneos porque no hay forma humana de encontrar ahí nada (o de navegar esas interfaces inyourfaces). Los de Idealista amarraron bien el monopolio y no lo van a soltar. Si quieres buscar piso, tienes que pasar por este aro.

4/ Buscador preciso pero no en algo básico: Idealista te deja variar medidas, precios, exterior o interior, planta intermedia o última, con ascensor o sin ascensor... PERO NO TE PERMITE HACER UN FILTRADO ENTRE PARTICULARES Y AGENCIAS. Ahá... qué curioso que una de las mayores preocupaciones de los que buscamos piso (ahorrarnos el repugnante mes de agencia ¡con IVA en muchos casos!) no sea en absoluto motivo de preocupación para la web/app líder en búsquedas de pisos

5/ Las inmobiliarias se infiltran: Hay muchas que no le ponen sus sellito de inmobiliaria a las fotos de un piso o disfrazan su nombre de contacto en el anuncio de Idealista como "Paquita" y en lugar de poner "profesional" o "comercial" (shortcode for INMOBILIARIA) lo dejan tal cual para hacerte creer que es un particular, llamas y... TRACATRÁ. He "reportado" esto a Idealista siempre que lo he visto pero parece ser que no vulneran ninguna política de Idealista (hombre, claro, no vamos a pretender que las inmobiliarias se identifiquen siempre como tales, a dónde vas... si quieren camelar que camelen...)

6/ Mentiras a gogó: ¿Esa cocina tan grande? Era una foto con gran angular. ¿Ese sofá amplio? Los muelles cantan La traviata. ¿Por qué no había fotos del segundo dormitorio en el anuncio? Porque es un maldito zulo sin ventanas. Oiga, que no mienta. ¿Esto qué es, que si me metes en el piso y me besas en los morros como Uma Thurman en Batman & Robin me voy a volver gilipollas y me voy a olvidar de que el piso en realidad es una mierda? Lo dudo. A no ser que la agente inmobiliaria sea la auténtica Uma Thurman. I mean, ES UMA THURMAN...

7/ La trampa del segundo dormitorio: ¿Era necesario hacer obra en el salón para hacer este más pequeñito y sacarte de la manga una caja de zapatos a la que llamas "segundo dormitorio"? Yo diría que no. Pero claro, qué bien luce en el anuncio lo de "dos dormitorios". Cómo viste. Ahora métete tú ahí a dormir o a escribir o simplemente a estar. Si duermes como Bender, que se queda de pie y se apaga, pues vale. Pero si no, chungo.

8/ "Recién pintado": Sí, pero si el piso es una mierda, mierda se queda. 

9/ "A 5 minutos del metro": Hmmmm... ¿realmente has caminado desde el portal de tu casa hasta la boca de metro y te sale en el cronómetro cinco minutos? ¿Son minutos de Google Maps o son minutos de los relojes aquellos que se derretían de Dalí?

10/ Pedimos contratos fijos, que cada miembro de la pareja gane al menos el 40% más que el coste del alquiler, tres últimas nóminas, vida laboral, declaración de la renta...: Ok, maestro, pero ¿me puedes decir si hay ruidos en el piso? LO NORMAL. EN TODOS LOS PISOS HAY RUIDOS.

jueves, 9 de febrero de 2023

Rutas para caminar por Madrid

El otro día iba andando por la calle (no muy lejos del cementerio de La Almudena, glups) y me encontré en mitad de la calle con un panel que decía algo así como “WAP” y salía un muñeco caminante, tuve que fijarme bastante porque el panel estaba guarro como él solo, pero sí, era una movida de rutas para que la gente camine por la ciudad… Say what?? A ver, que yo volví a Madrid el año pasado y no sé de qué va la vaina. Entre eso y que el logo es horrible (una especie de secuela de El ciempiés humano con viandantes unidos los unos a los otros sin solución de continuidad, ¡¡puaj!!)…

… pues andaba yo, valga la redundancia, algo desubicado. Resulta que WAP es el acrónimo de “Walking People” (worst acrónimo ever) y que aquí hemos llamado “Gente que camina” (que tampoco te creas que es la bomba…). Esto es un proyecto europeo en el que participamos, junto a Florencia (Italia), Dresde (Alemania) y Nova Görica (que debe ser un sitio bellísimo de Eslovenia), para promover la actividad física.

Son 120 kilómetros de paseos distribuidos en 22 rutas; 2 en el centro (Parque de Roma-Madrid Río Casa de Campo y Plaza Castilla-Parque Tierno Galván), 19 en los distritos periféricos y una ruta temática del Camino de Santiago… que no es salir con la rebequita y llegar con los pies sangrando a Compostela, sino un recorrido de unos 20 kilómetros por Madrid compuesto de cuatro tramos distintos (podéis ver el recorrido aquí Ver recorrido).

En los paneles y señales que hay distribuidos por las rutas (adhesivos colocados sobre papeleras o farolas para minimizar el coste y el impacto ambiental) se incluye un plano, la información esencial del recorrido y tablas de velocidad y consumos calóricos. Os soy sincero, no he hecho todavía ninguna de las rutas, pero a lo mejor me animo y me integro, definitivamente, en mi demográfico: los señores mayores que se dedican a dar paseos. Debajo os hago un corta-pega letal tan solo para recordarme a mí mismo donde tengo los mapitas con las rutas. ¡A caminar, WAP People (arght)!

Ubicación del panel informativo de las rutas céntricas:

Relación de las rutas periféricas y su inicio, señalizado con el panel informativo:

lunes, 30 de enero de 2023

No matarás al vecino (en serio, Juan, contente)

(hace poco hablé de la carrera de Tom Hanks con Mat en SCANNERS y qué menos que usar su peli "vecinal" para este post en el que intento frenar mis ganas de rebanarle el pescuezo a mis vecinos)

Una de las cosas que más me inquietan en la vida es saber qué vecinos me tocarán en mi próximo piso (que deberé encontrar en NANOSEGUNDOS porque así lo hemos decidido en sociedad). No digo que también me inquiete saber quién será mi próximo portero porque, a Dios pongo por testigo ("oiga, que yo no quiero testificar ahí de nada, estaba a mi Creación, a mis cosas..."), que no volveré a vivir en un piso con portero. Y menos con uno tan sospechoso como este, que parece que lo ha dejado ahí puesto el Ayuntamiento; yo a veces bromeo con Loida que este tío es parte del edificio, está formado de yeso y cemento, se integra en sus paredes por las noches, se mueve por los conductos del aire, es parte indisoluble de este bloque de hormigón y asco. ¡Señor, pero cierre al menos el visillo ese que se ve todo el salón de su casa, ahí con su mujer comiendo las lentejas! No, en serio, este tío nunca se queda en la portería, debe tener lo contrario a la agorafobia, es como el polo opuesto de Sigourney Weaver en Copycat, este tío ODIA los espacios cerrados... pero monstruo, breaking news: es que eres PORTERO. And porteros will be in las PORTERÍAS. Yo solo le digo una cosa (... desde, eeemmm, este blog que nunca leerá): o te quedas en la portería o te quedas fuera junto al ficus, pero no te quedes en el salón de tu casa y entreabras el visillo para, desde el hule donde tienes la barra de pan, observar quién entra y quién sale... que te estás poniendo un poquito Anthony Perkins...

(en serio, Juan, esto no es sano, ¿cuánto tiempo le dedicas cada día en este señor?)

... Volvamos a los vecinos, esa moneda al aire. Qué pena no poder hacer un casting para elegirlos, o bien un estudio con cámaras ocultas (y sonómetro, muy importante el sonómetro) de los que ya viven arriba, abajo y a los lados para ver cómo está el patio... pero ante la ausencia de mediciones fiables, o un TripAdvisor de vecinos o algo (¡que lo inventen, esto sí es necesario y no el spork!), lo que nos queda es coger un rosario y rezar muy fuerte. Estos son mis ruegos cross my heart and hope to die: para empezar, estaría muy bien unos vecinos de arriba que no montaran un Jumanji cada semana, arrastrando muebles, corriendo los 100 metros valla, zapateando como en una junta general de bailaores flamencos... y, en caso de hacerlo, en caso de no poder aguantarse las ganas de MONTAR UN PUTO ESCÁNDALO EN NUESTRO TECHO CADA DOS POR TRES, que no sean tan maleducados de cerrarme la puerta en la cara la quinta vez que suba a hablar con ellos para que dejen de hacer ruido. Esto, for starters, sería fantástico. Pero seguimos para bingo.

Otra cosa de ensueño sería que los vecinos de al lado, en caso de enfrentar su salón al nuestro y separarlo tan solo por una endeble pared hecha de papel cebolla, se dedicaran a ver películas de explosiones con el volumen bajito. O que vieran otras películas que no fueran solo de explosiones. O que se metieran su pantalla plana por el culo. Una de estas opciones, la que quieran, free will! Y ya una cosa que sería para tirar cohetes sería que cuando llegaran del trabajo no se pusieran a hablar al teléfono como papagayos contándole su día a quién coño se lo cuenten a grito pelao... ¡Oiga, que el teléfono ya lleva el sonido al otro lado, es un invento mágico, no necesita de sus hipogritos huracanados!

Y, bueno, no sé, que nos toque gente educada. Ya está. Es shimple, que diría Mourinho. Gente que si le dices "es que hacéis un ruido que flipas, please chill" pues vayan y se corten un poco y te ayuden a eso de la convivencia. No, ahora en serio, ¿sabéis alguna forma guay, retorcida y puramente psicópata para putear a nuestros vecinos antes de irnos de aquí?

IT'S PAYBACK TIME.

No, no haremos nada.

O... ¿sí?

No, no debemos.

Pero, ¿y si...?

Que no, tío, olvídate.

¿Una tarántula en el buzón?

Operación compleja.

¿Pescado podrido en su puerta?

Te llegaría el olor también a ti, palurdo.

¿Ves? No se puede planear nada guay contigo.

¡Fui yo el que propuso lo de contratar a un actor que se hiciera pasar por policía para amenazarles con pasar la noche en el calabozo!

Has visto muchas películas.

Eso sí. ¿Has visto la de Harrison Ford y un perro?

No. ¿Mola?

Está guay.

Gracias, amigo.

No, gracias a ti.

lunes, 16 de enero de 2023

30 días para mudarte: El inquilino desnudito y sin derechos

Pensando en la mudanza que tendré que hacer sí o sí en cuestión de unos meses, he llegado a una conclusión: 30 días son muy pocos para todo lo que tiene que hacer el inquilino (en este caso el inquilino soy yo; un señor talludito que no es estudiante y que no quiere un piso "para unos meses" sino para un año como mínimo... no me refiero a este inquilino). A ver, no es que no dé tiempo a avisar al casero, buscar otro piso y hacer una mudanza. Esto, en cuatro semanas, aunque sea con trabajos y otras movidas de la vida, da tiempo. Lo que pretendo decir, y no estoy diciendo, es que contar con solo 30 días para elegir tu nueva casa es un periodo MISERABLE para elegir bien; todo lo que puedes hacer es el petate y rezar porque el sitio que pilles te salga bueno. ¿Qué propongo yo? Pues muy sencillo, darle al inquilino más tiempo para decidir debidamente.

Imaginemos que mi contrato de un año en mi actual piso vence el 1 de abril. Vale, pues según la ley, le tengo que decir a mi casero el 1 de marzo que me piro, vampiro (la ley exige que se indique "vampiro" al final). Pero hete aquí (E.T. here) que si me pongo a buscar piso desde el día 4 de marzo, por ejemplo, y encuentro un pisazo brutal el 6 de marzo... ¿sabéis qué me va a decir el casero del nuevo pisazo brutal? QUE ENTRE YA AL PISO PORQUE ESTAMOS A PRINCIPIO DE MES Y NO PUEDE TENER EL PISO VACÍO UN MES. Pero amigo, soy totalmente de fiar y tengo nóminas y me hago el estudio genético que seguro necesitas... Que no, que no me puede "guardar" el piso, que tiene a 60 señores dispuestos a entrar esa misma tarde. ¿Es entendible la postura del casero del nuevo pisazo brutal? Yo creo que sí, si puede cobrar el alquiler de ese mismo mes, ¿por qué va a dejar de cobrarlo, tan solo por mi cara bonita?

Así pues, estamos a 6 de marzo, he encontrado un nuevo pisazo brutal... y tengo que renunciar a él porque no voy a pagar un mes de alquiler en un piso en el que no voy a vivir hasta dentro de un mes. ¿Sabéis cuántos caseros de pisos aplican la política de "no te lo puedo guardar un mes porque lo puedo llenar esta misma noche"? El 99% de los caseros. Lo que sí puede hacer un casero es guardarte el piso 3 o 4 días. Si veo el piso el martes 28 de marzo y me mola, y yo le molo al casero, y mis 3.000 referencias, informes policiales y lecturas del tarot le molan al casero, pues lo lógico es que me guarde el piso hasta el 1 de abril. Si el casero me dijera: "Tienes que empezar el contrato de alquiler desde mañana mismo, miércoles 29 de marzo porque no puedo perder ni dos días de alquiler" pues tu casero sería un psicópata de tomo y lomo. Ya te está dando pistas ahí de que la lavadora no te la va a arreglar, parece.

Vale, entonces estamos en que, para no perder pasta pagando dos alquileres simultáneos, lo más razonable parece ser empezar a buscar sobre el 15-20 de marzo (bueno, el 15 no, que el casero te saldrá con que ese medio mes que queda hay que pagarlo si quieres el piso). ¿Sabes el frenesí que es, más que amor frenesí, cuando tienes 10 días para encontrar piso, mudarte, dar de baja contratos y patatín y patatán? Un infierno emocional. Así que, volviendo a la última frase de mi primer párrafo: ¿Qué propongo yo? Pues muy sencillo, darle al inquilino más tiempo para decidir debidamente. ¿No estaría guay, para los inquilinos del mundo (o, al menos, los de Madrid) contar con, por ejemplo, 60 días para organizarte tu nueva vida?

Poner en marcha, el Ayuntamiento de Madrid, la Comunidad, el Docamar de Quintana o la Sociedad de la Petanca de Moratalaz, quien sea, una ley que permita a los inquilinos contar con un periodo de tiempo razonable para encontrar una nueva vivienda. Porque el tiempo con el que contamos, 10-15 días en realidad, es una cosa lamentable y que debe atentar contra algún derecho, no sé cuál porque yo de leyes solo lo que veo en The Good Fight y ahí hay casos muy locos. ¿Por qué es ciencia-ficción que si voy a dejar mi piso el 1 abril no le puede anunciar hoy mismo a mi casero que ya puede ir buscando reemplazo para tal fecha mientras yo me busco otro piso por mi cuenta? ¡Ambos ganamos! Mi casero cuenta con tiempo de sobra para escrutar a todos los candidatos a nuevos inquilinos y yo contaría con tiempo de sobra para ver todos los pisos que me dé la gana y saber que, si lo encuentro mañana mismo, no tengo por qué mudarme a la carrera; todo lo contrario, puedo relajarme y hasta celebrarlo sabiendo que en unos meses tengo nuevo piso guardadito.

Para esto, claro, habría que hacer entender a los caseros que "este señor que dice que viene en dos meses aquí, realmente va a venir aquí en dos meses" (¡la ley que propongo me obligaría a palmar el dinero de la reserva si finalmente me rajo!"). Habría que implementar nuevos filtros en webs como Idealista o... sinceramente, en Idealista (porque fotocasa y las otras tienen un diseño que es como para pegarte un tiro), como "piso disponible desde" (para caseros que desean encontrar inquilino con tiempo) o "busco piso a partir de" (para inquilinos que desean asegurarse un piso sin agobios). Medidas como prorrogar el tope al precio del alquiler están muy bien, pero a mí lo que me urge es lo otro. De qué me sirve que no me puedan subir el precio del alquiler si no puedo mudarme a un piso que yo elija, sino a uno al que me vea exigido a irme. ¡No me van a subir el precio de cuchitril en varios meses, prohibido por ley, maravilloso, pero yo no quería vivir en El Cuchitril de Joe! Please send help*.

* no, en serio, si sabéis de alguna cosa parecida a la que planteo en el post, no dudéis en dejarme un comentario aquí o por Twitter (@jrdelrosal), ¡toda ayuda es bienvenida pérez!

lunes, 2 de enero de 2023

Mis 10 propósitos (reales, really) para 2023

Este año sí que sí, este año me voy a proponer cosas que pueda cumplir y que no deseche (¡como aquellas cámaras de plastiquete y cartón que revelabas y a la basura!) a los pocos meses. He aquí mi lista de propósitos personales, terrenales, a pie de calle, para 2023:

1/ Comprarme otras zapatillas de andar por casa porque las que tengo acumulan tal cantidad de mierda que es como si llevara dos suelas de detritus bajo mis pies. ¿Cuándo aparecerá un topillo de entre la mugre para quitarse el bombín y decirme "¡buenos días!" (en mi fantasía-pesadilla, los topos llevan bombín)? En serio, no son tan caras.

2/ A lo mejor sería bueno dejar de ponerte la bata de Loida para andar por casa, o esa sudadera asquerosa-so mamona que ya tiene sus heridas de guerra. No es tanto comprarme ropa como averiguar cuál es la "ropa para estar por casa que no es pijama pero tampoco es para salir". No, en serio, ¿cómo se llama la ropa "nadie te va a ver, pero eso no es excusa para ir como un pordiosero"? Esa es la que necesito. Y, una vez la tenga, ponérmela. Como si fuera a salir, pero sabiendo que no vas a salir ni al rellano a dejar la basura para que la recoja el cenutrio del portero.

3/ Odiar menos a mi portero (no puedo prometer nada)

4/ Dejar de tuitear tanto. A fin de cuentas, nadie te lee. Como dijo Steve Zahn en Tienes un e-m@il, para mí internet es tan solo una forma más de ser ignorado. Aunque, según esta lógica, ¿no debería también dejar de escribir posts y newsletters?

5/ No hacerme preguntas que no quiera contestar (¡controla tu discurso, muchacho!)

6/ Esforzarme un poquito más en el gimnasio. Sí, a ver, me apunté a uno estupendo porque me estaba destrozando el pie izquierdo (muchos años corriendo con una pisada loca, pronadora e inhumana) y la verdad es que me he creado el hábito de ir... pero a este hábito le he añadido otro: el de ir solo a cumplir el expediente. Veinte minutitos dando pedales aquí, diez minutitos de remo allá, otros diez en maracuyá y adiós buenas tardes. Esto es muy mío, hacer lo mínimo, lo justito para el cinco. ¿No sería mejor sudar la camiseta, literalmente?

7/ Sumando las "resolutions" 2 y 6, podemos observar cómo las arañas de mi comportamiento están tejiendo un patrón evidente: nunca me esfuerzo en las cosas que no me importan. Sería interesante, aunque solo fuera como experimento, ver qué resultados obtengo esforzándome, poniendo empeño e interés, en todo aquello que no me importa una mierda (no voy al gimnasio a estar mazao, precisamente, únicamente voy para no tener un desnudo muy feo... debo ponerle algún contrapeso a las cantidades industriales de comida que ingiero).

8/ Comer como una persona racional. No puede ser que te comas cuatro donuts fondant de una sentada. A ver, sí puede ser porque HA SIDO, pero el sentido común nos indica que estos excesos no están bien. Tampoco diría que están "mal" (ese chocholate fondant, qué gozoso, qué soberbio), pero estos despliegues de estómago, estas demostraciones de que un demonio del hambre preside mi vida, no son necesarias. Debo prescindir de ellas. Así pues, encontrar un equilibrio en las cosas, cantidades y frecuencias (con las) que como sería, sin duda, un aporte muy bienvenido en mi vida. El equilibrio, en general, el ordem e progresso, sería un fichajazo en mi vida.

9/ No mudarme más veces. Este va a ser imposible de cumplir ante los zapateados, fallas de Valencia y traslados de muebles que hacen los vecinos de arriba semana sí, semana también. Debemos escapar del ruido como Ray Liotta debía escapar de Absolom. Nos tocará mudanza. Así que, no sé, podemos transformar este propósito en "elige tu nuevo piso con más tino".

10/ Si acabas trabajando de lo que no quieres trabajar porque no te sale trabajo de lo que quieres trabajar ahí va un consejo, chico: AGUANTA. No puede ser que hagas tantas pruebas, cursos de formación y entrevistas. Hay un límite para el ser humano. Y lo has alcanzado. ¿Odias lo que vas a hacer? Ok, pero como le dijo Rachel a Chandler en una cena de acción de gracias con respecto al canal de deportes: "Tú déjatelo puesto, de fondo, solo para que te llegue algo". Deja tu trabajo odioso de fondo, por probar.

Hay más cosas que me gustaría que pasaran este año, pero quizá de forma mágica, por osmosis, sin ningún tipo de voluntad por mi parte, así que supongo que esto sería como mi carta a los Reyes: Por ejemplo, estaría muy bien terminar los libros que empiezo. Está bien lo de picotear entre una lectura y otra, ese zapping literario que te permite cambiar de tramas y personajes dependiendo del viento que te dé ese día, pero el que mucho aprieta, poco abarca. Imagínate que por fin has triunfado en la vida y te hacen una entrevista y te preguntan por el último libro que has leído, ¡no podrías contestar "un cachito de este, una miajita del otro"! ¡La sociedad no está preparada! (aunque confieso que lo de leer solo primeros capítulos estaba bastante guay).

Otra cosa molt bona sería no ser mecido como una hoja ante los embates del destino o, en cristiano, no dejar que mi ánimo dependa de las cosas que no puedo controlar. Por ejemplo: "¡Oh, no, qué mal día he tenido hoy en el trabajo que no me gusta, mi vida es miserable!"... bueno, a ver, muchacho, en tu vida hay cosas guays como... eeeeemmm... sí, hombre, esa cosa de... vaya, esto está resultando más complicado de--- ah, sí, ya sé, estás viendo Bosch en Prime Video como si no hubiera un mañana, ¿acaso no es guay cenar calentito, en un sofá cómodo y poder pasar una y hasta dos horas del tirón viendo una serie que te gusta? Sí, sí, muy guay. A ver, el truco es buscar razones un poco más de peso para reafirmarme en la idea de que mi vida no es buena o mala por cómo me vaya un día, una semana o un mes en concreto; y la verdad es que sí las tengo pero me da vergüenza reconocerlas porque eso sería explorar demasiado mi corazón y no somos cirujanos cardiovasculares, are we?

"Ah, pues si no nos cuentas las cositas, ¿para qué venimos a este blog?". Oiga, no sé, a lo mejor un propósito de año nuevo para usted debería ser no meterse en blogs que no dan lo que prometen. How about that?

11/ Dar lo que promete este blog (era por poner un final divertido, en realidad jamás prometí nada, ¡nunca ocurrió y no puedes demostrarlo!)

martes, 27 de diciembre de 2022

Ventajas (definitivas) de las comilonas de Navidad

¿No das saltos de alegría con la yinkana (dice la RAE que se escribe así por mucho que a Juan le dé rabia) navideña de ir a una casa tras otra a esas cenas de Nochebuena, comidas de Navidad, roscón con chocolate en Reyes y toda la pesca Pascua? ¡No preocuparse, dientes, que es lo que les---! He aquí una lista de ventajas (que he ido elaborando yo mentalmente cada vez que he ido a un hogar ajeno) con las que podréis encarar estas comidas (quizá ya para el próximo año) de forma absolutamente positiva:

-Comes gratis: Esto, de pequeño, se te escapaba absolutamente; pero a día de hoy, talluditos que somos todos, creo que es un PRO pero muy pro (de profesional). Yo, por ejemplo, no compro comida desde el 23 de diciembre. Hechos, no palabras.

-Puedes robar comida: Extensión del punto 1. En estas cenas y reuniones navideñas hay comida para parar un tren y como todos acaban llenos como un tonel, no está de más dejar caer un "oye, pues si esto os sobra me llevo un tupper" (ya me puede decir la RAE misa que se escribe "táper", hay límites que no puedo sobrepasar). Es aconsejable, eso sí, vender tu intención de ROBAR COMIDA con unas flores al cocinero: "oye, esto me ha encantado, está de RE-CHUPPETTE (así como dándole un aire francés y culinario al término), ¿me puedo llevar a casa un poquito de lo que ha sobrado". Y la generosidad navideña hará el resto: "¡sí, claro, te preparo un tupper!". Es imprescindible la palabra "oye", que funciona muy bien. Interpela, pero desde la confianza.

-Cotilleas casas ajenas: Yo siempre escaneo a tope su colección de libros, DVD's (en caso de haberlos, cada vez más en desuso esta balda del salón), decoración navideña (muy superior siempre a la mía, hechos no palabras) y sus muebles. Me gusta hacer fichajes para mi propia casa. Que no tendré nunca. En cualquier caso, que te inviten a una casa ajena te da todo el derecho a cotillear como a un tertuliano de Sálvame, ¡no la desaproveches, muchacho, finge ganas de ir al excusado solo para ver cómo lo tienen!

-(Re)descubres viejas glorias en el Telepasión: No sé si recordáis la serie Sigue Soñando, que al principio se veía a un bebé frente al televisor y cómo ese bebesito iba creciendo hasta convertirse en el prota de la serie siempre frente al televisor... Bueno, pues ahí tenéis mi infancia, right there. Así que yo me veía los telepasiones todos los años, eso de juntar a todos los presentadores de TVE y ponerlos a hacer playbacks me parecía fascinante, un puntito demencial, siempre aprovechable. Ahora los adultos hablan de sus cosas de adultos, pero yo me llevo las gafas para entrever, apartando gambas y bloqueando sonido ambiente, qué nuevos teatrillos han montado en TVE (porque en Navidad se pone La 1, que no te den sucedáneos). Debo confesar que el otro día, quitando a la Obregón, no conocía ni al Tato. Quizá deba verlo properly, sin turrones ni peladillas de por medio. Debo decir en mi defensa que todas esas caras desconocidas a mí no me suenan porque he vivido casi una década en Irlanda, no es solo que sea ya un viejo. Hechos, no palabras.

-Observas otra forma de hacer las cosas: Entendiendo que estas casas son hogares a los que vas 2-3 veces al año como mucho... por lo tanto, no sabes exactamente cómo hacen las cosas allí. Por ejemplo, ¿dónde guardan el abridor para esa cerveza que solo quieres beber tú ignorando al resto de la mesa y su aceptada etiqueta social de TODOS BEBEMOS VINO PORQUE ES GUAY BEBER VINO? O, no sé, ¿qué tipo de queso ponen ellos con el membrillo? ¿Es verdad que en las casas de los otros es posible ver cómo ponen manteles, servilletas y cubertería de puro lujo al contrario que "lo más barato del Lidl" como haces en tu hogar? (Hechos, no palabras). O cosas más de andar por casa, ¿dónde dejan los abrigos cuando el perchero está lleno? ¿Cómo llevan la separación de basuras? ¿Cuelgan toda clase de mierdas en el frigorífico o lo tienen limpito? ¿Te reciben al llegar con un fondo musical de jazz guay en lugar de los hits de Taylor Swift, Selena Gomez y Carly Rae Jepsen como haces en tu casa, Juan (hechísimos, no palabras)? ¡Feliz Navidad!

lunes, 28 de noviembre de 2022

Madrid: pros y contras desde que volví de Dublín

Ayer puse en Twitter que una de las cosas que más rabia me daban desde que volvimos a vivir a Madrid era ese café con leche servido, casi irremediablemente, en vasito de caña. Ya, ya sé que si indicas "en taza, por favor" te lo ponen en taza... pero uno tenía por costumbre pedir un café con leche y ya, sin especificaciones técnicas, porque uno asumía que los cafés se toman en taza por, no sé, tradición; o para no quemarte las manos o por pura decencia humana, pero en Madrid, mesehabíaolvidado, existe la norma no escrita de que el café con leche, ese de buena mañana en el bar de toda la vida, se puede servir normalmente en un vasito ridículo. Debajo el tweet de marras:

Pozí, tendré que ponerme las pilas en este sentido (oh, Dios, ¿ha dejado de usarse ya la expresión "ponerse las pilas" desde que... bueno, ya no se usan pilas?) y mejorar mi dialéctica en los bares. Pero esto me dio que pensar: ¿qué otras cosas me han chocado de Madrid a mi vuelta a la ciudad que me vio nacer? (literalmente, la ciudad eligió a un grupo de notables para reunirse en torno a mi alumbramiento y ser testigos de aquel acontecimiento: "Sí, se confirma, HA VENIDO"). Bueno, pues he aquí, casi a modo de lista personal para aclararme yo pispo, lo que más y menos me ha gustado de Madrid City desde que regresamos a sus (no muy limpias) calles allá por mayo del presente:

Cosas que a tope con ellas
-Sol (no la estación de metro, el otro)
-La maravillosa estupidez de alegrarte un día subiendo la persiana, abriendo la ventana y asomándote a la luz (los cielos grises de Dublín, psicológicamente, llegaron a noquearme -noquear es una palabra fea, pero está en la RAE, soy un mero notario de la actualidad)
-Árboles en las aceras (sé que cada vez menos, pero haberlos háylos)
-Se puede salir a la calle a pasear (gracias a los ÁRBOLES, a la presencia del SOL, y a la ausencia del VIENTO HURACANADO que hacía siempre en Dublín -Sorry, Dublin, I miss you but these are the facts-)
-Cierta sensación de tranquilidad y dirección en las calles (esto es un feeling que a ver cómo te explico... digamos que en Dublín hay como, no sé, paquetes de carne picada sin abrir tirados por las aceras y señores escupiendo al tendido y muchos tranvías tocando sus campanitas porque vienen y todo esto me ponía la cabeza un poco loca -vivíamos en pleno centro de Dublín, mind you-)
-Puedes comer bien en casi cualquier sitio
-Cañas y tapas, esa culturita buena de buscar siempre un huecco (el cantante) para esto
-Las alioli (siempre la patata cocida, si pides alioli y te traen patata frita pues una respuesta adecuada sería incinerar el local)
-Una ciudad muy diversa, con ofertas y paisaje distinto, según cambias de barrio (en Dublín también cambiaban ciertas cosas al moverte geográficamente... pero digamos que había cierta aburrida uniformidad, Madrid es más loca y guarda más sorpresas)
-Oferta cultural muy potente (cada día se me pasan tres o cuatro cosas que descubro a posteriori lo mucho que me habría gustado verlo/oírlo... y eso que no trabajo porque estoy buscando de lo mío y en teoría tendría tiempo para enterarme de todo pero no es así, es una ciudad que bulle)
-Gente muy maja (en Dublín también, pero no está de más destacarlo)
-Gente muy maja que habla mi idioma (ahí te han pillao, Dublín)
-BARRIOS (salir de tu portal y recorrer varias calles con pequeños comercios, plazas y bancos es un ecosistema perfectamente asentado y conseguido en Madrid, en Dublín not so much, o digamos que los barrios son más... breves)
-Se come a las 2, se cena a las 9-10 y las tiendas están abiertas hasta las 8-9 (Dublín, aquí mejor vamos a taparnos, cuanto menos nos expongamos en este sentido mejor, hazme caso)
-Cine europeo y español (en los Cineworld de Dublín brillaba por su ausencia)
-Familia y amigos más cerca (esto es como decir "el cielo azul", pero bueno, su obviedad no le resta valor)
-Gente menos sospechosa por las calles (sí, hay auténticos personajes, pero no hay knackers)
-El metro para ir de una punta a otra de la ciudad (abarca mucho)
-La posibilidad de explorar, aunque sea por pura curiosidad, la vía laboral para la que creo que valgo (si bien the clock is ticking y aquí no llama ni el tato)
-Ausencia absoluta de gaviotas (mis enemigas públicas NUMBER 1)

Cosas que echo de menos de los dublines
-La bonhomía y sencillez de sus gentes (esto queda muy de literatura y pose barata, pero el irlandés -no ya solo el dublinés- es bueno por naturaleza, desarmantemente bueno)
-La cultura de la pinta, si bien inferior a la de la caña y la tapa, también tenía su (poderoso) aquel
-Las competitivas ofertas de sus supermercados y, en concreto, la posibilidad de comprar carnes, frutas o verduras por unidades y no por kilos
-La vida que teníamos hecha (rehacer tu vida a los cuarentaitantos es un rollo)
-Insistiendo en el punto anterior: la pura inercia de la vida que ya teníamos hecha nos invitaba, especialmente a mí, a tener un futuro económicamente boyantísimo (si bien a cambio de sacrificar mi alma)
-Tarifa plana de cine (mucho cine europeo y tal, pero a soltar pasta)
-Poder ir andando a casi cualquier parte y no estar a obligado a coger el metro para ir de una punta a otra de la ciudad (tarda mucho)
-Tener varios restaurantes japoneses de referencia (en Madrid no tenemos controlado ninguno)
-Hacer un podcast sobre nuestra vida en un país extranjero (nos lo pasábamos bastante bien... hacer uno de nuestra vida en Madrid como que no)

Podría seguir tres cuartos de hora anotando cosas en ambas columnas, pero tengo que ir a comer... mira, hoy un poquito antes de lo que suele ser la hora del almuerzo en Madrid. Volveré a esta lista en un futuro próximo para ver qué añadimos a una cesta y qué quitamos de la otra. O lo que sea.

viernes, 25 de noviembre de 2022

La Pinta Roja que me quiero tomar con Pierce Brosnan

Me ha parecido muy tierno, francamente emocionante, este vídeo en el que Pierce Brosnan se entera de que el entrevistador es de su misma ciudad, Navan. Parece ser que Pierce tuvo una infancia complicadilla allí, y a lo mejor le ha venido todo de golpe a la cabeza en este momento. Os lo dejo debajo y ahora comento un par de cosillas al respecto:

 

Lo primero es que el vídeo me ha gustado tanto (Pierce Brosnan muestra genuina emoción, se le escapa el corazón, al constatar que efectivamente, es el "primer superhéroe de Navan") que a puntito he estado de resucitar mi blog La Pinta Roja... porque la verdad es que echo de menos (un poco, bastante, más de lo que esperaba) Dublín e Irlanda. Esto da para un post más extenso (quizá para mi newsletter semanal), pero resumiendo podríamos decir que Dublín e Irlanda y los irlandeses han dejado una huella profunda en mí, y creo que también en Loida, y de vez en cuando me sorprendo a mí mismo añorándola. Dónde íbamos a cenar, por dónde solía correr escuchando mis podcasts, cuáles eran los planes que hacíamos los findes... sigo considerando a Dublín mi casa. Ya hablaré más a fondo de esto, pero no quiero cortar del todo mi lazo con esta gente. Y este sentimiento casi explota del todo a ver al Tito Pierce casi desmoronándose al recordar (brevemente) su infancia en Navan. Debo hablar de todo esto.

Lo segundo es decir que Navan es una ciudad de poco más de 30.000 habitantes que no tuve el gusto de visitar en mis ocho años de residencia en Irlanda, pero que tiempo tengo para hacerlo. Sé, sin ningún género de dudas, que volveré varias veces a Irlanda en un futuro próximo, así que por qué no conocer la ciudad donde nacieron el señor Brosnan y este periodista (la foto de arriba, por cierto, es una en Navan de Pierce y su mujer, publicada en el instagram del actor). El nombre Navan, por cierto, es un palíndromo, o sea, que se lee igual de izquierda a derecha que de derecha a izquierda, cool, isn't it?

Y lo tercero y último es que qué maravilla que se produzcan momentos así en estas entrevistas que supongo serán interminables para los actores (tendrán que hacer 20-30 atendiendo a mil webs, podcasts, canales de YouTube, medios oficiales...), un chispazo de originalidad y franqueza, donde no hay un señor en piloto automático vendiendo una moto sino un señor hablando con honestidad con otro señor (o, en este caso, un muchacho). Pura vida, que diría Keylor Navas.

PD. Un genio o genia quien eligiera a Pierce Brosnan para dar vida al Doctor Fate en Black Adam. El porte que tiene Brosnan le van de lujo al personaje. Ojalá que veamos más de él.

sábado, 12 de noviembre de 2022

En la tienda te quedaba guay

¿No es frustrante cuando en la tienda te compras dos o tres cosas porque te quedan guay... pero luego al llegar a casa te quedan como el culo? Como el mismísimo culito que no te entra ya en los pantalones. O a duras penas entra. ¿Acaso uno mengua, engorda o muta en las 2-3 horas que tarda en llegar a casa? Este es uno de los motivos por los que no compro nunca ropa por internet (el otro es que soy rematadamente viejo, "me entró el viejazo", que diría el Loco Gatti). Y es que, si ya me ofrece dudas mi propia medición real de prendas IN SITU, en la PROPIA TIENDA, con mis MANOS METIENDO PANTALÓN EN CULO, qué esperanza puedo tener en que una estimación aproximada de medidas en el ciberespacio satisfaga las medidas de mi culo... Sé qué existe la devolución de prendas y que incluso las propias tiendas corren con el gasto del retorno, pero bastante frustrante es ya que no te quede bien algo como para luego tener que meterse encima en el fregado ese de devolverlo...

-Pero señor, que no es ningún fregado, que van incluso a su casa a recogerlo
-Te ahogaré. Te ahogaré con un jersey del C&A. Enrollaré su manga alrededor de tu cuello y apretaré hasta que ceda.
-... ¿La manga?
-TU PESCUEZO.

Para mí, señor de medidas amorfas, de cuerpo Daliniano (en el sentido de que las carnes se me desparraman por sitios insospechados, como derritiéndose... no, en serio, ¡¿qué se supone que estáis haciendo?!), señor al que le quedan bien muy poquitas cosas y que luego en casa resulta que no me quedaban tan bien, hay pocas experiencias que me den tanta pereza como salir de compras. Porque salir de compras es salir de compras de ropa. Si vas a comprarte un libro, una bolsa de canónigos ya lavados y un cuadernito que no necesitas del Tiger, eso no es salir de compras; eso es salir A COMPRAR ALGO. O salir y hacer compras. Vas paseando y, de repente, decides comprar algo. Si sales de compras no sales a ver las hojas del otoño y la fuente de la plaza y luego a comprar, no, no, vas derechito al ABC Serrano o donde compréis vosotros esa ropa que os queda tan bien a todos. Ojo a esta distinción lingüística entre salir de compras o salir y luego ya si eso se hace alguna compra. Si algún día pongo en marcha otro de mis podcasts de éxito (risas), este es un tema que trataré con urgencia (el podcast que tengo en mente desde hace años y que nunca haré es uno sobre el uso de la lengua, me debato entre dos títulos: "Niño, esa lengua" y "Ahí hay un niño que dice hay" -la frase que nunca dijo ningún niño en España o Latinoamérica-).

En fin, que vais todos muy guapos por la calle, que todo os queda guay, y que yo seguiré tragando con lo de probarme cosas, comprar solo dos de las trece que me he probado, volver a casa, reprobarme las cosas y bueno, vale, tendremos que tirar con esto. Todo con tal de llevar ropa encima de mi cuerpo, algo que no debe BAJO NINGÚN CONCEPTO mostrarse en su público. No solo por la fealdad del mismo, única en su especia; sino porque como decía Seinfeld, la "caída" del cuerpo, así sin ropa, es raro.

miércoles, 26 de octubre de 2022

La forma más baja de vida: el cliente con ínfulas

Ayer vi esto en Twitter (la foto de esos "clientes que son modelos y no clientes" de arriba no, sino los vídeos que os pongo debajo) y me hervía la sangre. Ya me podía haber hervido unos huevitos para añadirlos luego a una ensalada, pero no, era la sangre la que se me puso más caliente que el café de un diner de Oregón. Lo vi en el Twitter de Ichigo Niggasake y me hizo recordar esos trabajos a los que no quiero volver nunca en mi vida. Yo no he tenido exactamente este trabajo (de haber tratado CARA A CARA con un cliente seguramente hoy estaría muerto), pero sí varios similares y puedo confirmar tres cosas:

1/ Los clientes, así, en general, son personas asquerosas sin ningún tipo de empatía (yo también soy cliente y no me considero esto a mí mismo, por eso he dicho "en general")

2/ Los clientes con "entitlement", o sea, los que se creen con derecho a todo, los que tienen aires de grandeza por el solo hecho de haber comprado o pagado algo, son aún peores que los clientes a secas. Ejemplo perfecto es el señor del vídeo que había reservado una habitación de hotel y cree que automáticamente es el rey del Mambo. Estos clientes con ínfulas son lo más parecido al diablo en la Tierra. Son una manifestación de Belcebú. Son gente que asesinaría a su propia madre con tal de sentirse validados (ver vídeos de debajo, son dos partes de una interacción entre una santa trabajadora y un enviado de Satán)

3/ No digo que un cliente que ha comprado algo y no se ve satisfecho no tenga derecho a reclamar, lo que digo es que el mero hecho de reclamar algo que "te pertenece" no reduce a la persona que te está atendiendo a un nivel inferior de vida... Es, más bien, todo lo contrario. TÚ ERES EL INFRASER. Y debes ser erradicado. 

Doctor Sleep no quiere que durmamos

He vuelto a ver Doctor Sleep , la película de 2019 que hace un doble combo desconocido hasta entonces, corregidme si me equivoco: es secuel...