miércoles, 22 de febrero de 2017

Encuentra las siete diferencias (o, al menos, las suntanciales)

Hace poco estuve en Barcelona, una ciudad que amo casi tanto como a Gemma Arterton o Amy Adams. Si, podríamos llamarlo acoso. Junto con Roma o Londres, es una ciudad a la que me mudaría en un abrir y cerrar de ojos (¿no debería decirse “en un cerrar de ojos”, a secas? El ojo ya está abierto from the beginning…). La cuestión es que el cambio con Dublín se nota desde que pones un pie en el suelo. No solo el sol y la comida y la arquitectura y blablablá.

Me refiero a pasear por las calles sin que te azote el viento en la cara (en serio, el viento aquí no va por rachas, va por latigazos). A darse un garbeíto de noche sin que la oscuridad sea de película de terror o; el frío, polar. A no tener que esquivar borrachos en cada esquina. A poder tomarte algo en una terraza a las ocho de la tarde porque la ciudad no ha chapado a las cinco. O poder comprar algo en una tienda por el mismo motivo. Son cosas sencillas que, en la ciudad donde vivo, son impensables.

Por mucho que uno se haga a otra forma de vida, hay cosas que sigues añorando y que te siguen doliendo. Es un goteo lento e incesante. Ese grifo no se puede cerrar, chavales. No digo que sea ni mejor ni pe—ES MIL VECES PEOR.

martes, 21 de febrero de 2017

En Dublín DROGAS NO, y medicamentos tampoco


Hoy he ido al TESCO, el supermercado KING de Irlanda y el Reino Unido, con toda la ilusión del mundo a comprarme unas cuantas medicinas (de esas que apenas funcionan pero que acabas comprando un poco ya por costumbre) para atajar este catarrazo-cold-flu que me ha atacado con nocturnidad y alevosía. He pillado un par de cajitas de Panadol (como el Frenadol o Rinomicine en España), una de sobrecitos con 1000mg de Paracetamol y la otra con pastillas de 500mg, por darle un poco de diversión a la cosa. El problema ha venido cuando he ido a pagar y la cajera me ha dicho lo siguiente: "No puedes llevarte más de un medicamento en la misma compra". WHAT???!

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lunes, 20 de febrero de 2017

Por qué amo el cine adolescente sobre todas las cosas


En los últimos días he estado preguntándome (no en voz alta por la calle como un loco, sino en el interior de mi cabeza) por qué me gusta tanto el cine teenager. Estas películas, ricas en fiestas, despiporres y una celebración de la vida just because, son también ricas en otra cosa: indecisión.

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lunes, 13 de febrero de 2017

Less Super, More Girl: 5 formas de arreglar a la Superchica


¿Está bien la relación de Alex Danvers y Maggie Sawyer? Sí, está interesante. Y hasta bonita. Y nos ha dejado buenos momentos interpretativos de Chyler Leigh, como cuando salió del armario ante su super-hermana. Muy bien. El problema es que quitando esto, y la presentación del Superman supercejudo y con superculito (un Superman clásico y estupendo, todo sea dicho), la segunda temporada de Supergirl está siendo peor que pegarle a un padre con un calcetín sudado. Con la mayoría de episodios me está pasando como con los episodios aburridos de Smallville: a los diez minutos, cuando veo que aquello no me va a interesar, lo dejo puesto de fondo mientras voy haciendo otras cosas. Estos batiburrillos de “Supergirl and all her Superfriends” no me interesan en absoluto, esto es un dislate cósmico para niños de 10 años y, si bien entiendo el rediseño de la serie al mudarse de cadena, lo cierto es que me gustaría cambiar unas cuantas cosas para mejorar la serie. 

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sábado, 11 de febrero de 2017

Nerve: Elige tu propia aventura, con el iPhone


Nerve es como beso, atrevimiento o verdad “pero sin la verdad”, es decir, desafíos a muerte por la ciudad de Nueva York entre jóvenes descocados ansiosos por tener más likes, más me gustas, más corazoncitos que el resto de sus amigos. Nerve es una foto perfecta del aquí y ahora teen. Porque hoy en día se trata de GUSTAR. A toda costa. A todo el mundo. A todas horas. El “no necesito amigos, necesito fans” que enunció la propia Emma Roberts en Scream 4. ¡Este es un retrato generacional y no el barrio aquel de Fernando León de Aranoa! We are kidding. But we are not.

viernes, 10 de febrero de 2017

Saroo y Batman


Esta tarde-noche al salir del trabajo me programé una sesión doble de cine, un combo loquísimo (total, tengo la tarjeta de Cineworld, me da igual si acierto o si fallo). El propósito era, en primer lugar, ver otra de las nominadas al Oscar; y, en segundo, no permitir que  mi cabeza se pusiera a pensar en mi vida. Eso es peligrosísimo. ¿Por qué iba a permitirme a mí mismo algo así? De ninguna manera, Lion y The Batman LEGO Movie han aplacado cualquier intento de mis pensamientos por sabotearme el inicio de fin de semana.

Lion está estupenda y se une a un ramillete de buenas pelis que he visto últimamente (Hacksaw Ridge, Jackie, Loving). La historia está bien contada, eficientemente dirigida y muy bien interpretada; y, por supuesto, Saroo, el niño, es delicioso. Espero que Sunny Pawar sea el mega-protagonista de los Oscar, es muy top. Dejo aquí debajo un vídeo del chaval (... a quien más ilusión le hizo conocer fue a los del Pressing Catch, menudo crack). Respecto a Batman y su LEGO aventura: tan correcta como era de esperar. El inicio es realmente potente y te deja con una sonrisa. Se confirma que las películas del universo DC con una idea/visión firme (Man of Steel, The Batman LEGO Movie) salen buenas, mientras que aquellas en las que intervienen demasiados cocineros y se hacen por consenso (Batman v Superman, Suicide Squad) salen torcidas.
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escrito mientras oigo la banda sonora de nerve


miércoles, 26 de octubre de 2016

Me obligan a comprarme un Smartphone (la sociedad)

Llevo siglos resistiendo. Un poco por viejo. Otro poco por llevar la contraria. Un mucho porque en el transporte público quiero leer libros y revistas, mojarme el dedo, pasar páginas. Pero se me va a acabar la ficha... El mundo conspira para que me compre un Smartphone y jubile mi Nokia con linternilla. En mi trabajo han cambiado de compañía de taxis. Y la nueva compañía solo trabaja con App. Tienes que reservar coche con su App. No puedes llamar (si pudiera, llamaría con teléfono de rosca -soy ancestral-).

Así pues, me hallo ante la prueba más difícil de mi vida en lo que a móviles se refiere. Han sido muchos lustros escribiéndome direcciones en trocitos de papel antes de salir de casa, muchos viajes preguntando por las calles a la gente que si me podían buscar una cosita en Google, muchas fotos nunca colgadas en Instagram... ¿resistiré, claudicaré? ¿Me uniré, finalmente, a mi siglo?

Es eso o quedarme sin taxi la semana que viene, que hago turno de noche...

¿Hasta dónde llega la cabezonería humana?

domingo, 23 de octubre de 2016

American Honey, Arrival y el poso

El otro día pensaba que es muy difícil decir que una película es buena o muy buena si no te ha gustado verdaderamente, si no te ha llenado. ¿Puedes decir que un puré de patatas es excelente porque reconoces que la patata es la mejor del mercado y está en su punto justo de sal... si a pesar de eso a ti te ha sabido frío y poco machacado? ¿Se puede reconocer la grandeza de algo que a ti no te gusta? ¿Sería eso una admisión de tu pobreza personal (no te gusta lo bueno)? Dudas y más dudas... No tengo la respuesta, pero sí he encontrado últimamente una vía nueva: las pelis que no te maravillan al 100% en el primer visionado pero que te dejan un poso. Involuntariamente, cuando te duchas, te haces un té o sales a comprar fruta, te asaltan la mente.

Me ha pasado con dos: Arrival y American Honey. La primera la vi en el Festival de Sitges. Me fascinó y me impelió a estudiar filología con la fuerza de los mares... pero no me ENAMORÓ. La segunda la vi hace poco por recomendación de mi novia. Es inusual, sorprendente, experimental, absoluta y genuinamente DISTINTA A LAS PELÍCULAS... pero no me ENAMORÓ. Sin embargo, pasan los días, y vuelvo a ellas. Mis pensamientos retornan a ellas porque se han hecho un huequito en mí. Vale, no es que tenga la mente demasiado llena de cosa, ¡hay mucho terreno vacío por explorar! ¡Es un descampado aquello! En fin, que solo quería recomendaros que vierais las dos películas. No podrían ser más distintas entre sí. Tampoco podrían tener más personalidad. Son peculiarísimas. Son, por tanto, necesarias.

lunes, 17 de octubre de 2016

Sitges 2016: Asín lo viví

Dos días espídicos y a tope de power a base de 10 peliculitas con buenos documentales, alguna película excelente y mucha morrallita de la que, para qué engañarnos, también se nutre el festival. Solo había ido una vez antes al Festival de Sitges, hace ya unos diez años, y estos pasados viernes y sábado recordé exactamente por qué me encantó la primera vez: el personal se vuelca. Literalmente, se arrojan a las pantallas en el deseo de fusionarse con el fotograma y con el género. No he visto plateas con más pasión nunca en mi vida. Que la novena película que ves sigas aplaudiendo a rabiar cuando King Kong estampa el avión contra el suelo... maravilloso.










De todo lo que vi, ignoraré los truños (no muchos, tan solo tres) y me centraré en la canela fina o, mejor dicho, en el croissant relleno de chocolate blanco (desde YA mi bollo de todos los tiempos, gracias Sitges por introducirlo en mi vida, de donde no saldrá JAMÁS -en Madrid y en Dublín no tienen de estos-): De Palma es un EXCELENTE documental sobre la carrera de un director TOP que tiene varias joyas a las que debo volver cuanto antes (Sitges genera una intranquilidad continua, un "mierda, tengo que volver a ver esto, tengo que ponerme ya con aquello otro" que no cesa). Operación Avalancha es un falso documental más divertido que emocionante de cómo se creó la "falsa" llegada del hombre a la luna (pierde algo de fuelle, pero su arranque es bravido y es suficientemente ingeniosa y está lo suficientemente bien rodada como para no perderte). Viral es OTRO HITAZO de los directores de LAS IMPRESCINDIBLES Catfish y Nerve, cómo manejan las nuevas pantallas y la tensión estos dos figuras. Me encantó. Hubo un documental sobre los maquilladores y creadores de efectos especiales de monstruos que fue aplaudidísimo porque fue TREMENDO y... llegamos a Arrival.

Bellísima película que me recordó a Contact pero menos establishment, más libre en sus formas y planteamientos. Con una Amy Adams MARAVILLOSA y un guión poco menos que delicioso. Que el responsable del mismo sea el firmante del reboot de Pesadilla en Elm Street nos indica que el mundo, como esta película, es loquísimo y fascinante. Arrival es poesía, es feeling, es mood... es nueva, es distinta, es muy preciada. La recomiendo a tope. No me parece tan brutal como se está diciendo, pero es definitivamente un chorrazo de cine. Gracias Sitges por los croasanes y el cine que me llevo. Espero volver.

sábado, 1 de octubre de 2016

Lo que sé de la vida (francamente poco) - Part I


Una sección de Esquire que me encanta (o me encantaba, hace años que no pillo un ejemplar de la misma) es esa de entrevistas reconvertidas en declaraciones sobre la vida, creo que en español se llama "Lo que sé de la vida" y en inglés "What I´ve Learned" (aquí tenéis unas cuantas). Supongo que el mecanismo es hacer una buena batería de preguntas al famoso en cuestión (Jack Nicholson, Pelé, Casper Van Dien...) para luego descartar las respuestas flojas y reformar las chulas en DECLARACIONES-TITULARES, darles forma de PUÑETAZOS EN LA MESA. Me mola mucho. Ahora voy a marcarme yo mi propio lo que sé de la vida... sin que nadie me lo haya pedido. Ahí va:

Si odias tu trabajo y también odias tu vida, no dejes tu trabajo hasta que odies un poco menos tu vida.

Cuando quieres dejar tu trabajo, crees que tienes muchísimas cosas que hacer y que pensar y que ese trabajo te lo está impidiendo. Cuando lo dejas, te das cuenta de lo mismo que Joey cuando se fue del piso de Chandler: en realidad no tenías tantas cosas en las que pensar.

Arévalo y Bertín Osborne, como pareja artística, funcionan.

El té Earl Grey es el único que llega con cuentagotas al Marks & Spencer. Puedes conseguir Chai Latte, English Breakfast Tea, Ceylon y todos los que quieras... pero cuando necesites una caja de Earl Grey, ya no estará.

Usar un paraguas en Dublín es una estupidez; los vientos huracanados arrancarán sus alambres, destrozarán su tela y aplastarán tu alma.

Las farmacias han mutado en pequeños mercados con productos relacionados directa o indirectamente con la salud: desde galletas de chocolate Bi-Manan hasta chupetes para el niño, pasando por mantas eléctricas o planes de adelgazamiento preparados por la farmacéutica... se ha diversificado esto que es una locura.

La gente solo se preocupa única y exclusivamente por sí misma, ¿acaso se comportan así dentro de un coche en una autopista? Pues pensad que el mundo es lo mismo, ¡una autopista con más coches que el tuyo!

Si desapareciera toda la televisión del mundo y solo pudiera salvar un canal... Food Network. De cabeza.

No soy capaz de contenerme en una librería. Es literalmente imposible que me vaya con las manos vacías.

Soy vago. Me gusta creer que no, que únicamente lo soy para las cosas que me disgustan... pero sé, deep down, que soy un poquito lacio. Soy "mentalmente activísimo", siempre saltando de una cosa a otra en mi cabeza... por lo que sí, soy vago cuando se trata de mover el culo.

La canción que hizo Celine Dion con el productor de los Backsteet Boys se desplegaba como una auténtica pantera.

Los italianos son encantadores. Son nuestros hermanos. Italia es mi patria. Aunque no lo es.

Burger King ha incluido en España una hamburguesa con Doritos y además hace reparto a domicilio. Si esto no es un argumento poderoso para vivir en este país, yo no sé qué lo es.

La bondad es el arma de destrucción masiva definitiva. No hay nada que desarme más al otro.

Pepsi Max Cherry es, probablemente, mi refresco favorito.

Doctor Sleep no quiere que durmamos

He vuelto a ver Doctor Sleep , la película de 2019 que hace un doble combo desconocido hasta entonces, corregidme si me equivoco: es secuel...