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miércoles, 21 de marzo de 2018

Cuaderno de hojas amarillas, qué maravilla

Adoro las series y películas adolescentes, pero por mucho que quiera estar al día con Riverdale o TeenWolf, mi vida de viejo me está separando de ellas (acaba de llegar Molly Ringwald y aún juegan al lacrosse, respectivamente). Vale que mi amor por Dawson sigue vivito y coleando y que voy a todas las pelis teen que mi tarifa plana me permite (si hay que ver Unfriended solo en la sala con 10 adolescentes que te miran raro… pues p’alante); pero el baile del instituto, la cheerleader y el capitán del equipo cada vez me quedan más lejos. Sin embargo, hay un elemento icónico del High School que no echaré de menos porque, contrariamente a lo que he pensado durante décadas, en realidad no pertenece al High School: el cuaderno de hojas amarillas.

Ya sabéis, esos blocs de notas de papel amarillo y con líneas, no cuadrículas, que usan EN TODA LA FICCIÓN AMERICANA. Es curioso que siendo una libreta algo típico del instituto, no he visto nunca a un chico de One Tree Hill o Glee escribiendo en un cuaderno de hojas amarillas; sin embargo, sí que he visto a los abogados de The Good Fight o a los investigadores de Ley y Orden. Si eres un personaje de ficción americana y tienes que anotar algo en un cuaderno, vas a hacerlo en un cuaderno de papel amarillo… siempre y cuando no seas un personaje que estudia en un instituto. ¿De dónde vienen estos cuadernos? ¿Por qué no se les llama Yellow Notebooks (en el cole “cuaderno” era “notebook”) sino Yellow Pads o Legal Pads? ¿Por qué las hojas son amarillas y no, qué sé yo, azul clarito? ¿Pertenecen tan solo al mundo de la ficción como los números de teléfono que empiezan por 555 o también se usan en la realidad? Y, lo más importante de todo, ¿por qué no los usan los teenagers de mis series y pelis favoritas? ¡Una solución (incluso de Yahoo Respuestas) quiero!

Qué maravilla

Empecemos por el principio: un cuaderno con hojas amarillas, ¿a cuento de qué? De todas las respuestas que dan en la web Quora, hay dos que me convencen especialmente. La primera es que el papel amarillo ayuda a los abogados a encontrar sus propias notas ante las toneladas de papel blanco del caso en el que estén trabajando (el color las delata al segundo). La segunda es que este papel ha sido siempre más barato y accesible para el americano medio que los cuadernos con papel blanco, que son los que se han usado en España de toda la vida de Dios. Hay alguno que va más allá y dice que si en Estados Unidos se usa este papel amarillo es porque es menos molesto para el ojo que el blanco… y, mire usted, no cuela. Si esto fuera así, ¿por qué todos los libros del mundo mundial se imprimen en papel blanco y no en papel amarillo? Apostando por que la primera explicación sea la buena, y más me vale porque tiene buena muy buena pinta, ¿quién fue el figura al que se le ocurrió for the first time?

Matt Soniak, en un articulo para Mental Floss que voy a fusilar/resumir, intenta aportar algo de luz: En 1888, un tal Thomas Holley, trabajador de 24 años de una empresa de papel de Holyoke, Massachusetts (se desconoce el nombre de la empresa, llamémosla Dunder Mifflin), se dio cuenta de que se tiraban a la basura muchas sobras de papel tras cortar este en las dimensiones requeridas (los restos se denominaban “sortings”). El bueno de Thomas pensó que podrían sacar un dinerillo extra recortando todo el papel sobrante del mismo tamaño y uniéndolo en pequeñas libretas que costarían cuatro duros (total, era papel que iba a la basura, así que…). La cosa salió tan bien que Thomas creó su propia empresa y empezó a recopilar “sortings” por todas las empresas de papel para dedicarse en cuerpo y alma a vender libretillas… ¿Soy yo o aquí hay un biopic con Russell Crowe y Jennifer Connelly?

Pero aún quedaba rematar el icono: a principios de 1900, Thomas le añadió a sus libretillas el característico margen rojo a la izquierda a petición expresa de un juez que quería un espacio para añadir notas a sus comentarios (espera, espera, ¿necesitas un espacio para escribir notas sobre tus propias notas? …¿Sabes que dispones de UNA LIBRETA ENTERA?). En fin, que margen rojo añadido y listo. ¿De dónde viene pues el color amarillo, te preguntas mientras lamentas haber iniciado la lectura de este post?

Pues no lo sabe ni el Tato porque las libretas de Thomas eran más blancas que las sábanas de un predicador. Se apunta que este color podría haberse usado como “tinte barato” para ocultar la deficiente calidad del papel con el que se elaboraban las libretas (curiosamente, a principios de los 90, la pujanza del papel reciclado –más barato y blanco- amenazaba la supervivencia de las Yellow Pads en las oficinas de Estados Unidos  ). Los más románticos dicen que el amarillo potencia la creatividad o que hace que fijes la información mejor en el cerebro. Pero si esto fuera así, ¿no sería prácticamente obligatorio su uso en todos los institutos de Estados Unidos?

La respuesta a su exclusión de la vida estudiantil puede estar en el nombre: Legal Pads. Puesto que las libretas se han usado mayormente por abogados y jueces (no en vano fue uno quien promovió la forma definitiva de las mismas), estas han quedado estancadas en el ámbito profesional: escritores, guionistas, cantantes, empresarios, etc. con lo que el americano medio no tiene acceso a ellas hasta que… termina el instituto. Los adolescentes americanos, o al menos así me lo ha enseñado el cine y la tele, entregan sus trabajos (o “papers”) en hojas blancas arrancadas del cuaderno de anillas de toda la vida.

En la web NPR recogen una charla con una escritora de la revista Legal Affairs en la que enumera las virtudes de la Yellow Pad de una forma que parece que esté hablando de la bandera de barras y estrellas: es un objeto bonito, es un clásico como el lápiz del número 2 (en este artículo del New York Times hablan del frenesí que llegó a existir con este producto), y es un producto “exclusivo” gracias a su franja roja en el lateral izquierdo (el margen debe tener un grosor de 1,25 inches, 3,17 centímetros, para que la libreta sea considerada “Legal Pad”).


El artista Matt Kenyon también abraza el poder icónico de las libretas amarillas; en 2015 creó una obra de arte y protesta al recopilar cientos de estos cuadernos en los que se incluían los nombres de todos los civiles iraquíes asesinados en los tres primeros años de la invasión americana de Irak. Y hasta he encontrado el post de una diseñadora de peluches de Potomac, Maryland (I’m not making this up!) en el que grita orgullosa que su negocio lo dirige desde una libreta amarilla. In Yellow Pads We Trust. La duda que me surge es que, si tanto lo adoran, ¿por qué no lo han exportado? ¿Por qué me puedo comprar un Dr. Pepper en cualquier Vips pero no un mítico cuaderno de hojas amarillas? ¿Cómo es posible que los Yellow Pads no hayan… a falta de una palabra mejor… penetrado?

Cuando vivía en Madrid, no vi un cuaderno de hojas amarillas en mi puñetera vida, ahora que vivo en Dublín los puedes encontrar si bucas con ahínco; en Eason tienen unos especialmente bonitos de la marca Rhodia que no sé si cumplen todos los requerimientos para ser “Legal Pads” pero me da igual, son los cuadernos amarillos que he visto toda mi vida en la tele y las pelis y con eso me vale. Seguramente el negocio de la papelería y productos de oficina no da tantos réditos como el de las hamburguesas o la música pop, pero a mi corazón llegaste, Yellow Pad, y de ahí no te sacaste.

Si te sacases a ti misma no serías un objeto inerte. And we'll be onto something.



Yellow Pads/Legal Pads en:
Rodhia (buscad los “Classic Orange and Black Top-Stapled Pads”, los de portada amarillo-naranja son TOP)
Costco
Walmart
AliExpress

miércoles, 13 de septiembre de 2017

King Kong con una buena canción

Los anuncios de la tele, salvo aquellos en los que sale Kristen Stewart, no me gustan demasiado. Tengo una capacidad maravillosa para absorber televisión, desde un programa de cocina de la hermana de Karlos Arguiño hasta una telecomedia protagonizada con un conejo de peluche que habla, pero hay algo que siempre se me ha resistido: la publicidad. Mi cuerpo los rechaza como el de los aliens de La Guerra de los Mundos los virus del planeta Tierra. Muy pocos captan mi atención, menos aún me gustan. Este me ha gustado, el del King Kong hinchable que persigue a una chica en su coche entre los rascacielos. Es de Volkswagen. Está muy bien, pero la clave es la canción: Livin' Thing, de la Electric Light Orchestra. Dejo anuncio y canción debajo.



sábado, 9 de septiembre de 2017

Further to my last post...

Decíamos ayer que Kristen Stewart era algo así como el pan de molde y la pólvora en un mismo (y atractivo) ser humano. Al menos para mí. Me encanta. De hija de Jodie Foster en Panic Room o de personal shopper en la película Personal Shopper que no sé si habrán visto muchos personal shoppers. ADORO, que dirían mis compañeros brasileños del trabajo. Pues bien, fue publicar aquí esa defensa de la actriz y ver a los pocos días un maravilloso anuncio de Kristen Stewart para una popular marca de colonias. Os dejo aquí abajo el spot. Puedo decir, sin temor a equivocarme, que es el mejor paquete de imágenes en movimiento creado por el hombre:

lunes, 28 de agosto de 2017

En defensa de Nuclear Man


Me flipa Nuclear Man. Me encantan sus uñas, su tinte, que te de cortocircuitos. Siempre he querido que continuaran su historia, que tuviera más rounds contra Superman, que lo resucitaran en los cómics. Pero el mundo conspira en mi contra. Claro que Superman IV fue un desvarío sideral, pero… ¿tanto cuesta reconocer que, oculto entre la maleza, se escondía un fantástico villano con un potencial tremendo?

Sigue leyendo en Supersoplido >>>

viernes, 18 de agosto de 2017

Lo de mi amor/obsesión por escribir: Origins


El otro día picoteé un poco en correo ajeno y leí una postal que le mandaron a uno de mis vecinos. Debo aclarar algo: en nuestra casa no tenemos buzones, el cartero echa las cartas por la ranura de la puerta del portal y el primer vecino que se las encuentra en el suelo cuando entra/sale de casa, las recoge y las pone sobre el armarito de los contadores de la luz (o yo qué sé de qué son contadores, quizá sean contadores de felicidad y miden cuán exitosa es la vida de cada uno de nosotros –MI CONTADOR ESTÁ EN NEGATIVOOOOOO-). Pero volvamos al tema, hay vecinos que las dejan ahí apelotonadas de cualquier manera y hay otros que las ponen “bonitas”, como si fuera el escaparate de una tienda; o sea, que si le leí la postal al vecino es porque estaba ahí plantada, delante de mí, prácticamente pidiéndome que le leyera. Solo era una postal, delante de un chico, pidiéndole que la quisiera.

Debo aclarar otra cosa más: siempre he sentido un profundo respeto por el sistema de correos (está claro que no siento tanto respeto por la privacidad del sistema de correos). De pequeño me escribía cartas cada verano con mi amigo Estellés (su apellido era tan potente que quedó como su nombre); eran cartas semanales, había semanas que nos escribíamos hasta dos o tres cartas. Era tal nuestra afición postal que hasta llegamos a hacer un branding de nuestras propias cartas: la MEGA-Cart (ya sabíamos que “cart” no significaba “carta” pero nos hacía gracia) era una carta con al menos tres folios escritos por las dos caras. La SUPER-Cart tenía que alcanzar las 12 caras o algo así. No recuerdo los detalles exactos, tampoco todos los tipos de cartas. La RECORD-Cart era la carta más larga que nos hubiéramos escrito nunca, el número de caras iba aumentando cada verano. Creo que alguna RECORD-Cart llegó a superar las 100 caras… sí, eso son mas de 50 folios llenos de palabras.

¿Tanto teníamos que contarnos? Obviamente, no. Pero nos gustaba escribir y nos gustaba nuestro carteo. Así que con tal de llenar cuantos más folios mejor, se nos ocurrió una cosa: las secciones. Como si nuestras cartas fueran programas de variedades, incluíamos secciones de música, cine, pequeños relatos o lo que fuera. Recuerdo una mía muy lamentable llamada “el Freddy Rincón de Troncho DJ” en la que hablaba de… ¡música! Yo, que lo más arriesgado que he escuchado en mi vida es el dueto de Kylie Minogue y Robbie Williams. Recuerdo hablar de los Máquina Total y Bolero Mix y de si los megamixes estaban bien hechos. Ay, madre. Hubo un momento de locura carteril en la que llegamos a enviarnos fanzines junto con la carta. Es decir, en el sobre metíamos la carta propiamente dicha, los folios escritos a boli y doblados como Dios manda y; además, en formato más pequeñito, una cosa llamada la “EXTRA-Cart” o la “MINI-Cart” en la que no puedo recordar de que leches hablábamos pero… lo llenábamos. Éramos grandes de esto. El dinero que le dimos a Correos en los veranos de los 90 no se lo ha dado nadie en su vida.

No recuerdo momento más feliz en mis días de verano que aquellas tardes, después de comer, entre las 4 y las 6, cuando se acercaba el cartero y, tras abrir el portón verde del huerto de la casa de Ferreirola, arrojar al suelo de tierra el periódico IDEAL doblado (al que estaba suscrito mi padre, me alegro de que se siga publicando) y, casi siempre, una carta tochita de mi amigo Estellés. Venía todo esto a cuento de que si hay alguien que puede espiar disimuladamente las postales de los demás, ese soy yo. Ya, ya sé que no esté bien hacerlo… pero oiga, yo tengo un bagaje en esto de las cartas. Tú déjame que eche un vistacito a esta postal, que le de un repasito a ver, y luego ya me dices lo que quieras. Y, como descargo final, sabed que era un texto absolutamente inofensivo de un colega a uno de mis vecinos. La postal no era más que una foto de una pistola antigua, una Winchester, y una casa de fondo, con las siguientes palabras del amigo de mi vecino a mi vecino: “Haha, I’m in USA, you are not. Try not to cry too much”. Tal cual.

Es simpática. Y anda que no hace más ilusión una postal, una cosa que ha viajado desde Estados Unidos hasta Irlanda, una cosa que alguien ha elegido para ti, poniéndole su sellito y pensando un texto chorra, que un email/whatsapp cualquiera. Efectivamente, soy viejo como un árbol viejo.

PD. Buscando alguna foto para ilustrar este post, puse en Google "letter northern exposure". Doctor en Alaska (Northern Exposure) era una de las series favoritas de Estellés, y fue una serie a la que me aficioné gracias a él. Llevo años "queriendo" volver a verla entera y ahora tengo un nuevo incentivo, poder ver el episodio 4 de la temporada 6, en el que una Maggie O'Connell adolescente atormenta a la Maggie O'Connell adulta por las decisiones que ha tomado. El episodio se titula The Letter.

martes, 15 de agosto de 2017

Una historia de fantasmas


Ayer vi A Ghost Story y me pasaron tres cosas mientras la veía. Primero, sentí un sopor muy fuerte. Ese plano secuencia de Rooney Mara comiendo tarta durante tres minutos... uff, hay que tener la piel fílmica muy dura para aguantar ese chaparrón y no morir narcotizado. No tengo nada en contra de una película en la que una actriz tenga que lidiar con tartas (hola, Felicity), pero a lo mejor tendríamos que, no sé, hacer avanzar la acción y esas cosas. ¿Un personaje repitiendo lo mismo durante tres minutos? ¿Qué es esto, un GIF?

En segundo lugar, sentí un interés repentino. De repente, aquella película de efectos somníferos comenzó a ofrecer elementos de interés. La trama avanzaba algo, un poco. El director (el de la FABULOSA película del niño y su dragón-mascota), que hasta entonces se había empeñado en anclar su historia al suelo, había decidido que era el momento de lo de "imágenes en movimiento", quizá para evitar que sus productores le demandaran en un juzgado. En tercer y último lugar, no puedo ocultar que sentí cierta fascinación ante el final, del que ya se intuyen cosas desde el principio, pero que es bonito y chachi. No voy a mentir, A Ghost Story cae en los peores excesos de la película indie más indie que te puedas imaginar, es muy aburrida durante mucho tiempo... pero te recomiendo que la veas. El final, a lo mejor, te hace tilín.

Y eso es el cine, ¿no? Cualidades aparte de una película, si te hace tilín, te hace tilín, ¿no?

Doctor Sleep no quiere que durmamos

He vuelto a ver Doctor Sleep , la película de 2019 que hace un doble combo desconocido hasta entonces, corregidme si me equivoco: es secuel...